Le susurre algo así cómo, “tengo sed ahora vuelvo” a Nick antes de bajar por las escaleras de ida a tomar un vaso de agua o algo así. Caminaba de lo más tranquila cuando un brazo fuerte me rodeo la cintura y susurro a mí oído acompañado por una dulce risita.
-where do you think you’re going?
-Estaba por ir a tomar agua-tratando de liberarme de sus brazos.
-No necesitas agua-enarque una ceja sin comprender lo que decía-Me tenes a mí-me dio vuelta rápidamente, y me encontré con los ojos miel únicos de Joseph Jonas, quien me sostenía con fuerza, para que yo no me cayera, caminamos sincronizando nuestros pasos, sin despegar nuestras miradas, no tengo idea de lo que pensaba en ese momento, yo solo estaba concentrada en aquellos ojos marrones casi verdes suyos.
Caímos sobre el sillón más grande de la sala, y como Joe lo había estado esperando tanto tiempo estampo sus labios sobre los mios dándoles el beso más apasionado de todos,
casi pierdo el ritmo en el momento que sentí como se echaba sobre mí con cuidado de no aplastarme… y descubrí que llevaba únicamente un viejo buzo sin nada que cubriera la otra parte de su cuerpo, rodee inconscientemente mis brazos a su cintura, y de subida hasta su cuello, dibujando cada cosa que se interponía en mi camino-sus increíbles y bien formados músculos-su beso se ponía cada vez mas fogoso, y la forma en la que su cuerpo se adaptaba al mío sin problemas era un poco aterrador, lo detuve por la única razón posible de detener eso, mi falta respiración. Nos miramos unos segundos más, y Joe continuo con su labor de tortura, besando toda la zona de mi cuello/hombro haciéndome revolcar del pacer que este me hacía sentir, agitando mi respiración aun mas, después de unos cuantos segundos escuchamos que alguien bajaba por las escaleras, entonces Joe tapo mi boca esperando de qué así no dijera nada. Con el rabillo del ojo vi la silueta de Nick
y un nudo se formo en mi garganta, mi mirada se empaño con pánico, y volví la mirada a Joseph que trataba de esconderme.
-¿Joe?-pregunto su voz débil en la oscuridad.
-…Nick, ¿qué haces?-pregunto Joe un poco acelerado.
-…vine a buscar a Hayley, pensé que estaría aquí… pero… ¿no la viste?
-Emm-mirando hacia sus costados-No… creo que no-entonces saque mi legua tocando la palma de su mano, y con un movimiento rápido la atrapo sin ningún problema, actuando como si nada pasara… Creo que debido a mi “tamañito” me podía camuflar fácilmente entre los almohadones del sillón-debe estar en el baño, supongo-encogiéndose de hombros.
-..Si tenes razón… mmh, bueno, pero de todos modos, ¿Qué haces aquí?
-Kevin me boto del cuarto, así que vine a dormir aquí-buena excusa, los pequeños ruiditos de sus besos sobre mi piel podían ser bien confundidos con los de balbuceos entre sueños.
-Bueno, Night, Night Joe-se despidió Nicholas y subió por las escaleras. Conté en mi mente las 22 gradas de subida que le tomaría irse, y después los pasos hasta su habitación y la puerta cerrándose atrás de él.
-Ouch-masculle con la lengua apretada haciendo que Joe la soltara y se limpiara en mi pijama asiendo cara de asco.
-Cochinita-susurro divertido aun arriba mío.
-¡Tonto!-le grite un poco más fuerte que su susurro dejando salir el nudo de mi garganta-¡Pobre Nick!
-Sí, claro…-mascullo poniendo los ojos en blanco.
-Ahora, dejame salir-le empuje haciendo que se cayera del sillón.
-Espera-me detuvo sosteniendo mi mano y acercándome a él en el piso-un último beso-beso mis labios y yo tonta le deje hacerlo-…te dije que iba a hacer todo lo posible por tenerte conmigo.
-Tonto, tonto, tonto…-me libere de su mano susurrando para mis adentros.
Pase lo que quedaba de la noche sin poder pegar un ojo, bueno tal vez lo hice pero juro no haber dormido más de 3O minutos esa noche. Me desperté de nuevo con los bulliciosos cantos de Harmony y Joe, ¿tenían que hacer eso cada vez?
-¡Ya!, ¡Ya! estoy despierta… estoy…despierta- levantándome de la cama
-Hayley, te llego un paquete de Sunderland…-Harmony sonrió con la más grande de las sonrisas y me paso un paquete grande que no alcance a reconocer.
Abrí con curiosidad la misteriosa caja naranja, y lo que encontré fue lo más cruel que alguien me pudo haber hecho. Un viejo álbum de mi familia, el antiguo peine de mi madre, su espejo de mano y el viejo reloj de bolsillo de mi padre, y lo peor de todo, una botellita, me costó entender que era lo que tenía adentro, arena pensé. Pero no, eran las cenizas de mis padres encerradas en una estúpida botellita de vidrio, junto a las llaves del auto que les quito la vida.
Cerré la caja y con lagrimas en los ojos…
-¿Quién fue el chistosito?-el cólera en mi voz era visible y alerto a todos a mi alrededor.
-¿De que hablas?-pregunto Joe acercándose-¿Qué paso?
-¡¡Llevate lejos esta caja, no la quiero volver a ver en mi vida, y salgan todos de mi cuarto, salgan!!-chille con desesperación devolviendo la caja a las manos de Harmony y sosteniendo mi cabeza con mis manos.
Los eche completamente de mi cuarto, sentía toda una mescla incomprensible de sentimientos, mi respiración acelerada no aclaraba nada, me tire de panza, arriba de mi cama donde las lagrimas empezaron a brotar de mis ojos desesperadamente, Yo no quería ninguna de esas cosas, había una razón por las que las deje todas en Sunderland. Había decidido dejar todo donde pertenecía, había tomado la decisión de no volver al pasado, no quería estúpidos recuerdos… no quería nada que me hiciera más infeliz… Si, era infeliz, no quería estar en esa estúpida casa, con gente que no me quería ahí. Quería que todo volviera a ser como antes, cerraba mis ojos con fuerza deseando que todo fuese un mal sueño, no lo era, me decepcionaba a mi misma cada que volvía a abrir mis ojos y me encontraba en ese elegante cuarto mío. Pase lo que quedaba de la mañana y media tarde tratando de razonar quien sería el imbécil que pensó que esto me haría feliz… grite en todas las almohadas que tenía cerca, perdí la noción del tiempo…Cuando por fin mi ser se había calmado, o algo por el estilo, escuche una triste tonada sobre el piano justo debajo de mi habitación. Baje de mi cama para echarme sobre la alfombra del cuarto tratando de escuchar mejor. Así termine la tarde, tirada en el piso tratando de escuchar un par de estúpidas notas repetirse una y otra vez tristemente.
-where do you think you’re going?
-Estaba por ir a tomar agua-tratando de liberarme de sus brazos.
-No necesitas agua-enarque una ceja sin comprender lo que decía-Me tenes a mí-me dio vuelta rápidamente, y me encontré con los ojos miel únicos de Joseph Jonas, quien me sostenía con fuerza, para que yo no me cayera, caminamos sincronizando nuestros pasos, sin despegar nuestras miradas, no tengo idea de lo que pensaba en ese momento, yo solo estaba concentrada en aquellos ojos marrones casi verdes suyos.
Caímos sobre el sillón más grande de la sala, y como Joe lo había estado esperando tanto tiempo estampo sus labios sobre los mios dándoles el beso más apasionado de todos,
casi pierdo el ritmo en el momento que sentí como se echaba sobre mí con cuidado de no aplastarme… y descubrí que llevaba únicamente un viejo buzo sin nada que cubriera la otra parte de su cuerpo, rodee inconscientemente mis brazos a su cintura, y de subida hasta su cuello, dibujando cada cosa que se interponía en mi camino-sus increíbles y bien formados músculos-su beso se ponía cada vez mas fogoso, y la forma en la que su cuerpo se adaptaba al mío sin problemas era un poco aterrador, lo detuve por la única razón posible de detener eso, mi falta respiración. Nos miramos unos segundos más, y Joe continuo con su labor de tortura, besando toda la zona de mi cuello/hombro haciéndome revolcar del pacer que este me hacía sentir, agitando mi respiración aun mas, después de unos cuantos segundos escuchamos que alguien bajaba por las escaleras, entonces Joe tapo mi boca esperando de qué así no dijera nada. Con el rabillo del ojo vi la silueta de Nick
y un nudo se formo en mi garganta, mi mirada se empaño con pánico, y volví la mirada a Joseph que trataba de esconderme.-¿Joe?-pregunto su voz débil en la oscuridad.
-…Nick, ¿qué haces?-pregunto Joe un poco acelerado.
-…vine a buscar a Hayley, pensé que estaría aquí… pero… ¿no la viste?
-Emm-mirando hacia sus costados-No… creo que no-entonces saque mi legua tocando la palma de su mano, y con un movimiento rápido la atrapo sin ningún problema, actuando como si nada pasara… Creo que debido a mi “tamañito” me podía camuflar fácilmente entre los almohadones del sillón-debe estar en el baño, supongo-encogiéndose de hombros.
-..Si tenes razón… mmh, bueno, pero de todos modos, ¿Qué haces aquí?
-Kevin me boto del cuarto, así que vine a dormir aquí-buena excusa, los pequeños ruiditos de sus besos sobre mi piel podían ser bien confundidos con los de balbuceos entre sueños.
-Bueno, Night, Night Joe-se despidió Nicholas y subió por las escaleras. Conté en mi mente las 22 gradas de subida que le tomaría irse, y después los pasos hasta su habitación y la puerta cerrándose atrás de él.
-Ouch-masculle con la lengua apretada haciendo que Joe la soltara y se limpiara en mi pijama asiendo cara de asco.
-Cochinita-susurro divertido aun arriba mío.
-¡Tonto!-le grite un poco más fuerte que su susurro dejando salir el nudo de mi garganta-¡Pobre Nick!
-Sí, claro…-mascullo poniendo los ojos en blanco.
-Ahora, dejame salir-le empuje haciendo que se cayera del sillón.
-Espera-me detuvo sosteniendo mi mano y acercándome a él en el piso-un último beso-beso mis labios y yo tonta le deje hacerlo-…te dije que iba a hacer todo lo posible por tenerte conmigo.
-Tonto, tonto, tonto…-me libere de su mano susurrando para mis adentros.
Pase lo que quedaba de la noche sin poder pegar un ojo, bueno tal vez lo hice pero juro no haber dormido más de 3O minutos esa noche. Me desperté de nuevo con los bulliciosos cantos de Harmony y Joe, ¿tenían que hacer eso cada vez?
-¡Ya!, ¡Ya! estoy despierta… estoy…despierta- levantándome de la cama
-Hayley, te llego un paquete de Sunderland…-Harmony sonrió con la más grande de las sonrisas y me paso un paquete grande que no alcance a reconocer.
Abrí con curiosidad la misteriosa caja naranja, y lo que encontré fue lo más cruel que alguien me pudo haber hecho. Un viejo álbum de mi familia, el antiguo peine de mi madre, su espejo de mano y el viejo reloj de bolsillo de mi padre, y lo peor de todo, una botellita, me costó entender que era lo que tenía adentro, arena pensé. Pero no, eran las cenizas de mis padres encerradas en una estúpida botellita de vidrio, junto a las llaves del auto que les quito la vida.
Cerré la caja y con lagrimas en los ojos…-¿Quién fue el chistosito?-el cólera en mi voz era visible y alerto a todos a mi alrededor.
-¿De que hablas?-pregunto Joe acercándose-¿Qué paso?
-¡¡Llevate lejos esta caja, no la quiero volver a ver en mi vida, y salgan todos de mi cuarto, salgan!!-chille con desesperación devolviendo la caja a las manos de Harmony y sosteniendo mi cabeza con mis manos.
Los eche completamente de mi cuarto, sentía toda una mescla incomprensible de sentimientos, mi respiración acelerada no aclaraba nada, me tire de panza, arriba de mi cama donde las lagrimas empezaron a brotar de mis ojos desesperadamente, Yo no quería ninguna de esas cosas, había una razón por las que las deje todas en Sunderland. Había decidido dejar todo donde pertenecía, había tomado la decisión de no volver al pasado, no quería estúpidos recuerdos… no quería nada que me hiciera más infeliz… Si, era infeliz, no quería estar en esa estúpida casa, con gente que no me quería ahí. Quería que todo volviera a ser como antes, cerraba mis ojos con fuerza deseando que todo fuese un mal sueño, no lo era, me decepcionaba a mi misma cada que volvía a abrir mis ojos y me encontraba en ese elegante cuarto mío. Pase lo que quedaba de la mañana y media tarde tratando de razonar quien sería el imbécil que pensó que esto me haría feliz… grite en todas las almohadas que tenía cerca, perdí la noción del tiempo…Cuando por fin mi ser se había calmado, o algo por el estilo, escuche una triste tonada sobre el piano justo debajo de mi habitación. Baje de mi cama para echarme sobre la alfombra del cuarto tratando de escuchar mejor. Así termine la tarde, tirada en el piso tratando de escuchar un par de estúpidas notas repetirse una y otra vez tristemente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario