lunes, 28 de septiembre de 2009

#70: Time is gone

La dulce melodía fue interrumpida por los gritos desesperados de alguien, quien después de unos segundos me di cuenta que era yo. Termine de abrir mis ojos para descubrir donde me encontraba. Vi una luz en segadora y doctores tratando de calmarme. Todo lo hacia involuntariamente, pero ¿Por qué? Tenía miedo al no saber que era lo que me pasaba, trate de ver a un lado y me encontré con algo más rojo que mi cabello. Tal y como la nube que me rodeo en la piscina hace unas semanas. Una enfermera tapo mi rostro con una mascara y trate de sentarme.
-¡Calmante!-grito una enfermera cuando vio mis intenciones y me inyecto un líquido transparente en la muñeca izquierda. Entonces todo se volvió oscuro de nuevo. Pero esta vez estaba conciente de todo lo que se decía y hacia alrededor mío.
-¿Va a estar bien?-pregunto una dulce voz, que estaba segura que era de Joe.
-Esperemos que si-respondió una vos mas gruesa y con tono serio que apostaría que era del doctor.
-¿Dónde esta Jimmy?-una tercera voz se incorporo a la conversación, pero en tono tan débil que no llegue a reconocer en absoluto.
-¿Jimmy?-pregunto Joe
-Si, quiero verlo. ¿Lo podes traer, por favor?-pidió aquella pequeña y débil voz que no le encontraba dueño. Después de eso todo se quedo en silencio, pero esa clase de silencio absoluto que era totalmente abrumador. Pasaron un par de minutos en ese silencio, para mí. Y horas para todos los que me rodeaban. Mis ojos se abrieron con el dulce acariciar de una mano perteneciente a la persona quien yo amaba más. Joseph Jonas. Trate de respirar y fue como tratar de oxigenarse bajo el agua, totalmente imposible, dejando salir un horrible gemido de mi boca.
-Está despertando-le escuche decir a Joseph mientras se acercaba aun mas a mí-¿Hayley?-pregunto y le mire con toda la adoración que le debía. Con una sonrisa mi respiración pronto fue la misma.
-Hey-sonreí abiertamente y lleve mi mano donde la suya, fue ahí donde me di cuenta lo en cableada que estaba.
-Tranquila, todo está bien. Jimmy esta aquí-me asuste, no quería que Jimmy me viera en estas condiciones, trate de sentarme exaltada, y como no pude mire a alrededor mío, y el pequeño dormía en una silla vestido con una bata de hospital, que pronto me di cuenta que yo también llevaba.
-¿Qué hace aquí? No quiero que me vea-le dije en un pequeño susurro tratando de que me salieran las palabras-No así…-temblé con temor.
-Vos pediste que viniese...-me recordó Joe tratando de no despertarlo.
-¿Yo?-pensé pero no recordaba cuando. Después mire mis manos y los tantos tubos que tenia. Pase mi mano entre mi cabello con miedo de encontrarme con algo peor. Pero estaba bien, no había nada más que mi antigua cicatriz-¿Le van a operar?
-Si… pero a vos primero-aparto su mirada de la mia con muchísimo dolor.
-¿Cuándo?-pregunte del mismo modo.
-Estaba visto para esta noche…-me volvió a decir adolorido.
-¿Hace cuanto que estoy dormida?-pregunte pensado que la respuesta eran unas pocas horas.
-Tres días… Tres días en los que Jimmy no quiso salir de aquí.
-Y yo… ¿Me iban a operar de todos modos?
-Sí, pero ¡hey! Despertaste, ¿eso tiene que ser algo verdad?-baje la mirada porque de seguro no lo era. Hubo silencio mientras él acariciaba mi mano.
-No me case-sonreí y le mire con la misma adoración de hace unos minutos-Porque te amo-Él sonrío del mismo modo y beso mi mano. Después trate de ver que hora era, pero mi reloj no estaba donde yo recordaba. En su lugar estaba un estúpido suero que de seguro no servía para nada. Me saque todos los estúpidos e inservibles cables, dejando boquiabierto a Joseph, quien no sabía si ayudarme o detenerme. Una vez todos los cables fuera, baje de la camilla y le agarre de la mano llevándolo fuera de la habitación a un pequeño cuarto en junto, donde nos deshicimos en besos y por fin tenía a Joe conmigo. En ese pequeño cuarto le pedí que me hiciera suya una vez mas, de la forma en la que ambos romperíamos nuestras promesas, pero sería la última vez.
Todo ocurrió rápido pero fue maravilloso…Caminábamos de vuelta a mi habitación, él me sostenía la cintura con una sonrisa que pronto se nos fue borrada de los rostros cuando vimos a una enfermera junto a un par de doctores esperándonos adentro de la habitación.
-Señorita Wassen-dijo la señora enfermera totalmente con la voz encolerada.
-¿Si?-respondí con temor.
-Tiene que volver a acostarse, es demasiado riesgoso que deambule hasta tan tarde por el hospital…-dijo uno de los doctores un poco más calmado
-Por eso es que tomamos la decisión de que usted, Señor Jonas, se retire hasta el momento después de la operación. Usted es demasiada distracción para la señorita-En ese momento me aferre aún mas a Joe quien me agarro con fuerza, no queríamos que nos separen una vez mas.
-Por favor, retírese-le pidieron y el negó con la cabeza-No haga que tomemos medidas mayores, por favor, retírese.
-No, por favor, no hagan que se vaya-les pedí ahora yo-Lo necesito…-mis ojos sinceros hicieron que uno de los doctores accediera, pero el otro y la enfermera tenían planes de desalojamiento. Lo alejaron una vez mas de mí y yo no sabía que hacer. Me volví a echar en la cama y escuche a alguien debajo de esta. Asustada mire hacia abajo y ahí escondido estaba el pequeño Jimmy.
-¿Qué haces ahí abajo?-le pregunte tratando de esconder mis lagrimas.
-Me escondí porque si no la enfermera mala me iba a llevar-me dijo un poco asustado, y le invite a echarse conmigo en la camilla-Tengo miedo Hayley-me confesó-¿Qué va a pasar con vos?-me pregunto lo mismo que yo me había preguntado.
-Mira, te prometo que pase lo que pase, siempre voy a estar con vos. ¿Ok?-bese su frentecita.
-¿Me cantas una canción?-me pidió dulcemente-Por favor-sonreí porque tenía la indicada.
-I Found myself today
Oh I found myself and ran away
Something pulled me back
The voice of reason I forgot I had
All I know is you're not here to say
What you always used to say
But it's written in the sky tonight
So I won't give up
No I won't break down
Sooner than it seems life turns around
And I will be strong
Even if it all goes wrong
When I'm standing in the dark I'll still believe
Someone's watching over me
Seen that ray of light
And it's shining on my destiny
Shining all the time
And I wont be afraid
To follow everywhere it's taking me
All I know is yesterday is gone
And right now I belong
To this moment to my dreams
So I won't give up
No I won't break down
Sooner than it seems life turns around
And I will be strong
Even if it all goes wrong
When I'm standing in the dark I'll still believe
Someone's watching over meIt doesn't matter what people say
And it doesn't matter how long it takes
Believe in yourself and you'll fly high
And it only matters how true you are
Be true to yourself and follow your heart
So I won't give up
No I won't break down
Sooner than it seems life turns around
And I will be strong
Even if it all goes wrong
When I'm standing in the dark I'll still believe
That I won't give up
No I won't break down
Sooner than it seems life turns around
And I will be strong
Even when it all goes wrong
When I'm standing in the dark I'll still believe
That someone's watching over
Someone's watching over
Someone's watching over me
Someone's watching over me.
-Gracias, Hayley-se acomodo bien junto a mí, y quedo completamente dormido en segundos.
Y ahí estaba echada en toda esa oscuridad pensando en lo único que me quedaba además del pequeño niño que dormía junto a mí. Joseph, era lo único que importaba. Dieciséis años, y mis horas estaban contados. Dieciséis años y tenía demasiadas responsabilidades sobre mis hombros. Me senté a un lado de la camilla, y en una libreta que se encontraba junto a esta, empecé a escribir mis últimas peticiones.
“Deseo ser la madre del maravilloso niño que es Jim Candara. Por eso dejo a su poder y al de su padre, un cuarto de los 36millones depositados en el banco al nombre de la familia Wassen. Todo lo demás está directamente para Chuckens Wassen y su familia en San Francisco” escribí. Sabía cuál era mi destino y no había nada para remediarlo. Mire unos segundos más al pequeño Jimmy antes de quedarme dormida de nuevo, con la cadena que Joe me había obsequiado salva en el puño de mi mano. Pero esta vez no hubo sueño alguno que perturbara mis pensamientos un simple silencio oscuro me inundo esta vez y un par de luces me despertaron en medio de una bulla infernal. Mire a todos lados y solo podía ver como los doctores trataban de reanimarme, yo estaba consciente de lo que pasaba solo que no podía hacer nada. Vi a Joe en toda su desesperación tratando de entrar y sostener mi mano. En el momento que los doctores me llevaron a otro lado y pasamos junto a mi Joe, desate una fuerza que no creí posible tener en esas condiciones, pero esta me ayudo a sostener su mano dejándole la cadena que escondía en un puño. Y por ultimo dejándole unas débiles palabras junto una última mirada que a pesar de la eternidad sin Joe… no podré nunca borrarla.
-Forever, babe-sonreí y a él se le escaparon un par de lágrimas junto a una sonrisa que me lleno antes de dejarme ir.
La eternidad para mí en aquel momento se había tornado demasiado tiempo. Todo a mis ojos no era mas que luz, mas luz. De pronto la misma melodía me llevo de la mano a un lugar fuera de lo imaginable y de todo lo real. No podía recordar ni olvidar. Era el momento en el que tenía que decidir si quedarme o volver. Le pedí a aquella hermosa canción que me mostrara la felicidad, y me mostro lo que yo me imaginaba. Nuestras almas en aquel paraíso… Nada era llamarle paraíso a semejante belleza, pero con saber que ese día llegaría. La eternidad se me termino de esfumar y comprendí que nada es lo suficientemente largo para dejarlo pasar.
**Fin**

#69: Bloody Wedding

La noche antes de mi boda estaba por terminar de caer. En mis últimos pestañeos alguien toco mi puerta, me levante curiosa de saber quien seria a estas horas. Y me encontré con mi futuro esposo sonriéndome y mirándome con sus hermosos ojos verdes. Entramos a la habitación, me pidió dormir conmigo ¿Cómo negarme? Nos acomodamos, y nos quedamos mirándonos.
-¿nerviosa?-pregunto.
-Un poquito-reí
-Hayley…-suspiro y tomo mis manos-…se supone que de diría esto mañana, pero creo que es mejor que te lo diga ahora-susurro en débiles palabras-Sos mi mejor amiga y te agradezco que estés haciendo esto por mi. Yo se tus intenciones secretas, te conozco demasiado bien para que me engañes, yo te amo, estoy loco por vos, y siempre lo estuve-rio todo colorado-pero… ¿y vos? Yo simplemente aparecí después de tantos años y me acapare de tu vida incluyendo todo lo que te rodea… Perdón por eso-cada palabra dicha por el duque era cierta, todo tenia lógica y yo no quería casarme con el.
Le mire y me beso por ultima vez antes de que quedase completamente dormida. A la mañana siguiente me desperté con unos suaves golpecitos en la puerta, me di vuelta para ver si Charlie estaba conmigo. Pero el ya se había ido. Mire el reloj y era bastante temprano para que las vestuaristas me empezaran a arreglar para la boda, me senté en la cama y pedí que entrara. Un dulce rostro que no veía en mucho tiempo se asomo por la puerta, Denisse.

-Hello, Hello there-sonrió y entro a la habitación sosteniendo un paquete envuelto en papel madera.
-Hey-me sonroje totalmente.
-¿Cómo esta la futura novia?-pregunto sentándose a aun lado de mi cama.
-De seguro todos por allá me odian-dije apenada hablando de los Jonas.
-No lo creas. Por que todos te apoyamos, y es tu decisión…-me entrego el paquete-esto es para vos, de parte de todos…-sonrió con aquella sonrisa materna que extrañaba muchísimo de mi propia madre.
-¿Qué es?-pregunte examinando el papel madera.
-Considéralo como un regalo de parte de todos nosotros-se levanto y se encamino hacia la puerta-Nos vemos en la boda-dijo antes de salir cerrando la puerta atrás suyo. Tan pronto ella salio de la habitación, abrí el misterioso paquete encontrándome con mi viejo álbum de fotos. Abrí este y me encontré con las mismas viejas fotografías pero en las ultimas paginas que solían estar vacías, encontré fotos mías con Joe, Kevin y Nick. Exactamente las mismas que antes estaban en la computadora de Joseph. Antes de tomar una decisión o pensar en alguna las mujeres que me iban a vestir entraron todas juntas haciendo un gran escándalo, con desayuno, vestido, maquillaje…y tacones, todo para mi.
Después de comer me vistieron con aquel vestido color hueso, me maquillaron con un ridículo maquillaje de boda, me aconsejaron y ya estaba lista… O eso ellas creían. Me llevaron abajo para tomar la limosina para ir a la playa donde se llevaría a cabo mi boda. Estaba todo listo todas las personas alrededor mío en la limo, hablaban de lo emocionados que estaban y muchísimas mas cosas. Un momento en el que mi mundo se detuvo por dos segundos, me recordó las palabras que le había dejado en la carta para Joe. “La verdad es que tal vez tengas razón, pero tengo que continuar haciendo lo que me queda por hacer. Y la única verdad es que mi corazón siempre será tuyo sin importar que pase… yo se que solo tratabas de protegerme y que no dijiste nada en serio. Por eso es que voy a seguir adelante y tal vez vuelva. Pero tal ves no. Te ama, Hayley Wassen”. La limosina se detuvo de golpe, y sonreí ¿Por qué hacia esto? Era demasiado estúpido no haberse dado cuenta antes. Salte a la puerta de la limo abriéndola de golpe en medio del trafico, trataron de detenerme, pero yo no escuche nada en absoluto, corrí hacia un taxi que estaba a unos pocos autos de la limo, con los tulipanes amarillos aun en las manos. Antes de tocar el cerrojo de la puerta de aquel taxi amarillo, las luces empezaron a desvanecerse una vez más, y como bien sabia, eran mis ojos que se cerraban involuntariamente, deje caer las flores en la calle… no tenia fuerzas suficientes para mantenerme en pie. Y caí cual costal de papas sobre el asfaltado. Todo se torno oscuro y de pronto calmado. Una hermosa melodía cantaba mi nombre desde algún lado. Era imposible ignorarlo. Pero era feliz una vez más.

domingo, 27 de septiembre de 2009

#68: Another day, closer to the final.

Ultimas despedidas y el corazón roto, no pude dormir más después de eso. Lo que mas extrañe esa noche de Joe fueron sus brazos y sus besos, todo el dolor de sus palabras ahora me llenaban mientras escuchaba caer pequeñas gotas en la ventana que después se desataron en una enorme tormenta con rayos y relámpagos lo que me hacían extrañar cada vez mas todo. Desde mi vida anterior a Los Ángeles, para así no sentir el tonto dolor que me dejaba sin respiración, hasta unos días antes de enterarme lo que tenía. Tal vez todos ustedes piensen que soy una tonta por casarme con una persona que no amo. Están totalmente equivocados, yo amo a Charles, pero talvez no en la forma que amo a Joseph, ¿brillante así no Estaba siendo tonta acaso? ¿Tendría que arrepentirme? Todos sabemos que para ambas preguntas hay una sola respuesta que no voy a dejar que se me escape, por que simplemente ya es muy tarde como para darse vuelta y dejar todo atrás.
Aquel día fue lleno de caras que jamás había visto antes personas que venían e iban preguntando cosas que nunca se me hubiera ocurrido preguntarle a alguien que se estaba por casar. Tenia que mantener la sonrisa brillante de una joven novia apunto de casarse.
Me tome un momento para averiguar cuales eran los requisitos necesarios para adoptar al pequeño Jimmy, si no le podía cumplir toda la promesa a Jimmy, al menos mitad de ella si.
Dieciséis años, y mis días estaban contados para hacer de ellos algo bueno por todos los que me rodeaban, empezando por el pequeño Jimmy.

Nueva Novela:

En Octubre, se viene la nueva novela: Shoes and Honey:
Cuenta la historia de Summer Leon, 17, que asiste por primera vez a un campamento fuera de su ciudad solo para Seniors (los de ultimo año) Ahí viene a vivir nuevas experiencias, conociendo un lugar totalmente nuevo, por primera vez fuera de su aburrida ciudad, su familia y amigos de la infancia. El verano de Summer sera totalmente diferente a todos los que a vivido antes.


En esta historia, les quiero decir que no van a entrar los Jonas... y les pido de verdad que lean de todas formas. La razon por la que no voy a escribir esta vez con los Jonas es por dos simples razones:
1: Así puedo atraer a un publico mas grande
2: Tener a los mismos tres una vez mas, me limita demasiado en muchisimas cosas.
Besos, Sasha<3>


#67: Something else than a promise.

Acababa de prometer algo que no podía cumplir, me sentía mala, y débil. Me volví al hotel a la hora del almuerzo, esperando dormir un poco. Me subí al taxi y le pedí al conductor que prendiera la radio.
-Ultimas noticias, Duque Charles Bann se está por casar, ¿No es hermoso? ¡Y la boda será aquí mismo! en Los Ángeles, California-Dijo entusiasmada la locutora de radio
-¿Tienes idea del nombre de la dulce afortunada?-temblé esperando que no, espere que nadie supiera mi nombre, y que no lo publicaran, simplemente temía que Joseph se enterara de ese modo y no tuviera yo oportunidad alguna de explicarle.
-Hayley Wassen… ¿Pero acaso no es la misma que dejo en descubierto a la señora Hollywood hace unos días? La salvadora para muchos y la destruye vidas para otros-me quería morir-Hasta dicen que en esa fiesta empezaron los rumores del romance… ¿no son muy jóvenes?
-Aparentemente, la edad no importa… en otras noticias…-mi mundo acabo para mí en dos segundos, y solo era el comienzo del final. Llegamos al hotel y miles de flashes me comían de nuevo. Corrí a la entrada con la ayuda de un par de hombres grandes. No quería hablar con nadie así que subí a mi habitación y encontré a dos mujeres esperándome.
-¿Les puedo ayudar?
-Somos tus vestuaristas…. Para la boda-me aclaro y yo me estremecí.
-¿Vestido?-Pregunte recordando la repugnacia que los vestidos me tenían.
-Claro que si… la boda va a ser en la playa así que tenemos que encontrar un vestido que vaya bien con esta-sonrío la señora de pelo corto, ojos azules como el mar y sonrisa de modelo.
-Disculpe, ¿Cuándo es que me caso?-me estremecí
-¡En dos días tontuela!-me dijo una señora de detrás de mí con un acento inglés, me di la vuelta y ahí estaba la mamá de Charlie. Angee Bann, tal y como la recordaba, pequeña castaña con unos kilitos de sobre peso y con aquellos ojos verdes tal y como los de Charles.
-¡Angee!-salté a saludarla y de la emoción ignore lo que me había dicho.
-Dos días y serás mi hija, ¿no es fantástico? Todos sabíamos que este día llegaría hasta tu padre…-sonrió y me abrazo.
-¿Tim?-pregunte.
-Claro que si, ahora, tenemos que hacerte un vestido no muy esplendoroso, mas sencillo, como tu madre… apuesto que es como lo quieres, ¿Verdad? Perfecto ahora creo que este color estaría bien, ¿Qué te parece? Bueno, este será.-No me dejaba responder ni una de sus preguntas eligió un vestido estraples color hueso con detalles en dorado al final de este, era simple y me veía bien en el, pero ya no daba mas, mis nervios estaban a punto de hacerme colapsar, mi respiración pronto se volvió incontrolable, y la gente que me rodeaba de telas y palabras extrañas para mí, “vestido de boda”…”zapatos de boda”…”Cena de boda”…”vals después de la boda”, todo relacionado con la palabra ‘boda’ me estaba volviendo loca, y lo peor de todo era que ya no tenía a donde escapar, Kevin me hablaría pero yo me sentiría aun peor hablándole sobre esto, Joe tal vez podría ser mi escapatoria pero de seguro estaría demasiado molesto como para dirigirme la palabra alguna vez, y Nick de seguro escribía una canción sobre todo esto. De pronto todo empezaba a oscurecerse, pensé que eran las luces que empezaban a cooperar conmigo y se apagaban. No. Eran mis pesados ojos que se dormían con el paso de las palabras, mientras yo sonreía y trataba de mantenerme en pie.
-¿Me disculpan un momento?-Salí de la habitación y me eche a un lado de la puerta en un elegante sillón del hotel. Y me quede totalmente dormida.
Desperté en mi cama en el silencio de la noche acompañado con la brisa que golpeaba mi ventana junto a la luz lunar. Mire mi reloj con la luz que entraba por la ventana y descubrí que había dormido todo lo que quedaba de la tarde y absolutamente toda la noche, era la una y treinta de la mañana, pero ya no podía dormir más. Me quedaba un día de soltera y no podía creerlo.
Tenía el teléfono en mis manos, pensando si sería correcto llamarle, y decirle cuanto lo sentía. Pasaron minutos y finalmente decidí hacerlo. El teléfono sonó, sonó, y volvió a sonar por última vez antes de que su hermosa voz contestar, me decirse en lagrimas cuando le escuche.
-Joe…-lloraba incontrolablemente-…Im sorry… I guess… how are you?-no sabía que era lo que debía decirle.
-¿Yo?-rió pesadamente casi como si le doliera-¿Vos que pensas?-suspiro como yo.
-No me odies… Te necesito-le dije sabiendo bien que él me odiaba demasiado en ese momento.
-¿Odiarte?-me pregunto como si no creyera lo que le decía-Cometiste un error ¿y yo te tengo que odiar?
-Yo no cometo errores Joe... yo me caso con ellos-lloré aún más.
-¿Por qué?-pregunto aún indignado-¿Lo amas?-no respondí pero era obvio-¿Por qué me haces esto?
-Porque es lo correcto… No podemos estar juntos, ya no. Joe no hay vuelta atrás-empecé a arrepentirme, una vez mas por todo.
-Siempre supe que nunca que iba a poder tener conmigo…-hubo silencio-…¡¡Hayley, yo renací cuando me besaste por primera vez!! ¿Te acordas? Y, parte de mi murió cuando te fuiste, por eso fui a buscarte… no era posible para mi vivir sin vos… Pero ahora, no puedo esperar a tenerte conmigo de nuevo, te necesito más de lo que vos pensas-temblaba al escuchar el dolor de sus palabras, no podía hacer nada al respecto ya estaba todo hecho.
-Estuviste ahí para mi… y así me diste el coraje para tomar mis decisiones, no te culpo por nada, es más me llevo yo toda la culpa, está bien. Pero tenes que recordar… cada palabra en la carta, sigue siendo verdad. Te amo Joseph. Pero tengo que hacer esto.
-Si tuviera que odiarte, sería por no dejarme tenerte. No por las decisiones que tomes. No sabes lo horrible que se siente ver a la persona que amo con alguien más.
-Que sonría no significa que este feliz, solo consigo engañarme a mi misma y a todos a mí alrededor, incluyéndote a vos.
-Goodbye my dear love-se despidió con las palabras más dulces.
-Goodnight my Sweetheart-le repuse aún llorando y colgé el telefono.

#66: Wrong Story.

-Mary you?-me estremecí y abrí la puerta, él saco el plateado anillo de su bolsillo. Un hermoso anillo con un diamante en solitario mas grande que mis uñas. Sus ojos me miraron suavemente, yo empecé a temblar entre en pánico y corrí. Corrí fuera de la habitación, del hotel, de todo. Tome un taxi afuera y con lágrimas en los ojos-ya adentro del taxi-llame a la única persona con la que podría hablar bien en ese momento. Kevin. Nos encontramos en la playa junto a la ex-casa de Eloísa, que para entonces ya estaba totalmente desalojada. Le conté palabra por palabra todo lo que me acababa de pasar, el me abrazó y contuvo mis lágrimas durante toda la noche sobre la arena junto al mar. Le pedí que me hablara de la chica que Joe había dicho conocer, y me prometió que no era nada serio y que no me preocupara. No era eso lo que me molestaba, si no las palabras que me dijo Charlie, esas palabras que en mi cabeza retumbaban una y otra y otra vez. “Que nos hubiéramos encontrado al otro lado del mundo, no es coincidencia” ¿no era? Tal vez el si tenía razón, era demasiada coincidencia que ambos no hubiéramos reencontrado al otro lado del mundo, en este justo momento de nuestras vidas. Empecé a asociar todas las cosas, y tenía sentido. Así que ya tenía la respuesta para Charlie preparada.
Kevin quedo totalmente dormido a la mitad de la madrugada sobre mi hombro, y yo aun que lo hubiera intentado, no conseguí pegar los ojos en ningún momento.
A la mitad de aquella nublada mañana, Kevin despertó y ofreció llevarme de vuelta al hotel, no le dije nada al respecto sobre la decisión que había tomado, hasta cuando llegamos al hotel.

-Me voy a casar con Charlie-le dije rápido y breve. Él no se molesto en mirarme y asintió con la cabeza.
-si eso es lo que vos queres…-murmuro con un soplido y me bajé del auto.
Caminaba cual condenada a enfrentar su destino, no quería encontrarme todavía con Charlie, así podía pensarlo mejor… no era que no amara a Charlie, siempre lo ame, siempre lo iba a amar, tal y como un primer amor es, pero mi corazón destrozado tomaba las decisiones que creían iban a funcionar para curase.
Pero ahí estaba sentado en toda su serenidad en una mesa bajo las nubes plateadas, y yo lo amaba. Me acerque con cuidado, despacio pensando mis palabras una y otra vez, pensando si valían la pena decirlas.
-Haylu-suspiro el apodo que me había concedido.
-I’ll Mary you-dije con temor de mis palabras, pero él en cambio, fue celebre de una dulce sonrisa que ilumino el día entero, se acerco a mí con cuidado, sostuvo mi rostro con la delicadeza que se tiene para sostener una pluma, y beso mis labios. Una vez mas sentía su dulce aroma rodándome, y siendo así no entendía que iba mal… que era lo que no me llenaba, al cabo de dos segundos entendí que era por la simple razón de que Charles, no era Joseph.
-Gracias-suspiro una vez terminado el beso.
-¿y Lorry?-pregunte nerviosa.
-Ya está todo preparado-dijo como si mi respuesta hubiera sido obvia, o casi como si él hubiera estado demasiado convencido de lo que iba a pasar. ¿Era obvio?-Tengo que hacer unas llamadas-beso mi frente y se levanto.
-Te amo-le dije tratando de realmente creer lo que decía.
-Yo te amo también-me respondió dejando otro beso sobre mi frente. Un mozo se me acerco en lo que Charlie se iba.
-Señorita, tiene una llamada, ¿desea tomarla?
-Claro. ¿Quién es?-pregunte tomando el teléfono de la bandeja que traía.
-Es del hogar Asociación Dulces Niños-me dijo y conteste rápido.
-Habla Hayley.
-Hola-suspiró una voz del otro lado-Creo que te debo una sincera disculpa-me hablaba una voz antigua del otro lado.
-Creo que sí.
-Jim necesita verles, ¿Pueden venir hoy?-El plural claramente significaba Joe y yo.
-Creo que podré ir allá… ¿a que hora?-cruce los dedos para que me dijera que en ese momento estaría bien. Tenía tantas ganas de escaparme de nuevo.
-En este momento está bien, si no te molesta.
-Perfecto enseguida estoy allá-colgué el teléfono y como estaba salí a tomar otro taxi. Llegue sola al hogar, y la señora me abrió la puerta, pero antes de entrar me confesó un par de cosas.
-Hayley… Jimmy no se opera por que tiene miedo, y su miedo ha dejado ir a todos los interesados en ayudarle económicamente… Jimmy se va a morir en cualquier momento, por favor, ayúdalo-Estaba decidida a hacerlo no había nada que me detuviera, solo había que convencer al pequeño Jimmy. Entre al hogar, buscando entre los niños al mío. El pequeño me vio y corrió a mis brazos, que yo mantuve abiertos a su altura hasta que sus pequeños bracitos me rodearon el cuello.
-¿Y Joe?-me pregunto lo que yo también me preguntaba.
-Hoy seremos solo vos y yo, ¿Qué te parece?-sonrió y me llevo de la mano hasta su esquina.
-Jimmy tenemos que hablar…-le dije
-¿Hablar? ¿Sobre que?-pregunto sin temor alguno jugando con un pequeño auto azul.
-Tengo lo mismo que vos tenes ¿sabes?-pude atrapar su atención, mientras sus pequeños ojitos brillantes me miraban-Tengo que operarme-trataba de mantener mi voz firme al temor que sentía.
-Yo también-me dijo-pero, no quiero.
-¿Por qué?-quise saber
-Tengo miedo-me confeso, y se sentó en mis piernas abrazándome con fuerza-¿vos no?
-Sí, pero tengo que hacerlo… por lo menos no por mí, sino por la gente que me rodea-le hice entender.
-…Yo me opero, con una condición-era increíble la forma en la que Jimmy con cinco años de edad entendiese que implicaba operarse.
-Lo que sea-le mire con suavidad esperando su respuesta.
-Que vos y Joe sean mi mamá y papá, pero que nunca se vayan-su dulce vocecita se quebró por unos segundos, y me abrazo en espera de un sí. Me saque una de las cintitas que llevaba atadas a la muñeca junto con mis otras manillas y de mas, y se la até a su muñeca.
-Es una promesa-le di mi palabra.

lunes, 21 de septiembre de 2009

#65: Unexpected.

-¡Jim!-llegó Joe, y el pequeño se lanzo a sus brazos.
-Pensé que no ibas a venir.
-Yo también… pero como…-me miro y yo me sonrojé al saber que se preguntaba cómo era que logro salir si la vieja no quería que nosotros entrencemos, caminamos unos cuantos cuartos de kilometro en el zoológico sin decirnos ni una palabra al respecto, mientras Joe trataba de descifrar como sin pensar que me lo había llevado sin permiso.
-¿Lo secuestraste o algo así?-pregunto Joe en mi odio.
-Jimmy, ¿Por qué no vas a ver a los monos allá?-lo mande un poco lejos pero aun a mi vista.
-¿Y?-exigió saber Joe una vez estando el niño lejos.
-Él llamo para que lo recogiera, no había conocido nunca el zoológico y sabes cuánto le gustan los animales. Entonces no pensé que…-suspire sintiéndome tonta-…estuviese mal-Joe me miro con cara de haber hecho algo mal-…Lo está ¿verdad? ¡Y mucho! Agg pero que tonta que soy-volví la mirada hacia Jimmy que miraba atento unos monos que saltaban de aquí para allá-Será mejor decirle que nos vayamos, se está haciendo tarde…-Joe simplemente se quedo mirando me con esos hermosos par de ojos, esos que hacían que mi corazón ardiera en dolor pero al mismo tiempo hacia que estuviera feliz y todo de repente estaba bien aun con el dolor.
Llame a Jimmy y volvimos al hogar, y como salió, entro. Como predije, nadie se dio cuenta que se había ido. Después de despedirme, Joe me había esperado para llevarme de vuelta al hotel.

-¿Qué vas a hacer más tarde?-pregunto al tiempo que manejaba su auto.
-Por favor, no hagas esto-le pedí que aparase, y por un momento lo hizo.
-Conocí a alguien-dijo y mi visión se volvió borrosa a causa de las lágrimas.
-¿En serio?-mi voz estaba totalmente destruida, espere por una respuesta pero era inútil. Me llevo hasta el hotel y el solo me dejo ahí, esta vez ni siquiera se despidió. Corrí a mi habitación y sentí como finalmente mi corazón se rompió, mis ojos no podían parar de llorar.
Todo se detuvo cuando alguien toco la puerta, con un poco de coraje la abrí y Charlie estaba ahí, solo que esta vez, esperaba que lo estuviese. Mis lágrimas hicieron que me abrazara, había esperado por tanto tiempo tenerlo en mis brazos otra vez que no podía creer lo increíble que era tener ese aroma suyo rodeándome de nuevo.
-What did he do to your heart?-Preguntó.
-¿Corazón? ¿Qué corazón?-había dejado de sentir los latidos de este.
Camine hasta la puerta de mi baño, sin intenciones de entrar, simplemente para dejarle a Charlie ingresar a la habitación, me quede mirando hacia la puerta blanca del baño, cuando me di vuelta el estaba ahí observándome con sus penetrantes ojos verdes.
-No soporto verte de este modo-me dijo.
-No puedo estar de otro en este momento-Sentí quedarme sin mas lágrimas cuando un brazo suyo me acorralo contra la puerta. Y me miró… me miro con esa mirada que simplemente me dejaba sin palabras, simplemente cerré involuntariamente mis ojos con dolor en el rostro y le escuche murmurar suavemente sobre mis labios, sin tocarlos en absoluto.
-No se supone que sea así…-de repente su voz se fue desvaneciendo y sentí sus dulces labios en los mios una vez mas, no podía dejar ir ese momento. ¿Y que si digo que nunca había tenido semejante beso como aquel? ¿Estaría mintiendo tal vez? Sin importar que, pose una de mis manos sobre su rostro acercándolo aún más a mí, entre lágrimas yo le besaba como nunca lo había hecho con nadie. Tal beso me hizo temblar y recordar lo que estaba pasando, me tomo más coraje de lo que pensaba, separarlo de mí fue una tarea difícil. Una vez separados le mire a los ojos por dos segundos y después me encerré en el baño dejándolo afuera a él, vestido con su adorable traje negro que recién me había dado cuenta que llevaba puesto.
-¡NO, NO, NO!-le grite del otro lado de la puerta negándome aquel estupendo beso.
-¿No? ¿Por qué no? ¡Que nos hubiéramos encontrado al otro lado del mundo, no es coincidencia!-me reclamó golpeando la puerta en la que yo descansaba mi cabeza.
-No puedo…-lloraba.
-Love me, please-sentí como apoyaba su cabeza a la altura de la mia pero del otro lado-marry me, as well.

#64: Kids games.

Me quede pensando en los brillantes ojos de Jimmy y trate de descubrir que era lo que me hacían sentir tan familiares. Joe me dejo en el hotel y después se fue. No le pregunte nada por que estaba enojada, pero de seguro sus padres ya habían llegado a su casa, tenia tantas ganas de ver de nuevo a Denisse.
A pesar de estar sin ninguno de ellos en el hotel, Charlie no apareció ni siquiera un minuto por mi cuarto, para preguntar como estaba, o algo… Creo que estaba demasiado ocupado planeando la boda y toda la cosa, ¿verdad? Después de todo, ya había perdido a mi mejor amigo de la infancia y en ese momento deje de creer en que los amigos eran para siempre.
Al día siguiente como se lo había prometido, fui a ver a Jimmy cuando llegue la señora del día anterior estaba extremadamente feliz de verme, y yo de verle a ella.
-Disculpe,-le dije antes de formular mi pregunta-Noté algo extraño en Jimmy ayer, ¿Esta enfermo?-los ojos de la anciana se llenaron de lagrimas, y con las mirada apunto de explotar en lagrimas, me confesó.
-Si-fruncí las cejas y me explico-Tiene un pequeño tumor en la cabeza, pero no se puede hacer nada-en ese momento sentí que de verdad tenia que hacer algo, no era posible para mi quedarme parada ahí con los brazos cruzados, el podría llegar a ser mucho mas no podría dejar que su pequeña y corta vida se desvaneciera enfrente de mis ojos. Si no se podía hacer nada por mi, debería poder hacerse algo por él.
-¿Operable?-dije con la voz casi quebrada y sentí como unos pequeños bracitos rodeaban mi cintura, baje la mirada y Jimmy me sonreía con aquella sonrisa a la que le faltaban un par de dientes delanteros, reí temblorosa al descubrir mi mirada en la suya. La misma que decía no saber exactamente lo que tenia simplemente saber que algo mal pasaba en su interior.
-¡Hayley!-exclamo-llegaste justo a tiempo para ver mi…-me hizo una seña para que me acercara y susurro en mi oreja-Escondite secreto-río después sostuvo mi mano y me encamino entre las pequeñas camas alrededor del enorme cuarto, mire hacia atrás una ultima vez y vi como la ancianita se deshacía en lagrimas y cerraba la puerta detrás suyo. Volví la mirada para ver a donde Jimmy me llevaba.
-Ven, es aquí-se agacho y me hizo entrar bajo una pequeña carpa armada con sabanas y ganchos, en la esquina del día anterior. Adentro era dulcemente iluminado con pequeñas luces navideñas y decorado con recortes de dinosaurios, la unía forma de entrar ahí era en cuatro patas, y ahí estaba ya Joseph sentado mirándome entrar.
-Hey…-dije sin sonar feliz, pero en realidad lo estaba y mucho.
-Te perdiste toda la diversión Hayley, estábamos haciendo hombrecitos de plastilina, ¿ves?-me mostró el deforme amiguito de plastilina que acababa de hacer Joseph y no pude evitar reír.
-Que… Lindo…-dije con cara de no creer mis palabras.
-El mío es mejor-Jimmy levanto su escultura de plastilina, un pequeño hombrecito muy bien formado, mucho mejor que el de Joseph.
-Eeh-suspiro Joe-Mucho mejor-reímos y una pequeña mirada se me escapo la cual fue robada por Joe dejándome completamente sin aliento. Y el pequeño Jimmy que yacía sentado sobre mis piernas nos miraba como si entendiera que pasaba. Pasamos toda la tarde y parte de la noche jugando con el pequeño de ojos brillantes, Joe era muy tierno todo el tiempo conmigo y con Jimmy. Prácticamente nos echaron del hogar. Me fui a parar a un lado de la calle para tomar mi taxi.
-¿No queres que te lleve?-pregunto
-Pero estas yendo a tu casa, no… gracias-me di vuelta y mire de vuelta a la calle.
-no importa, vamos, no te voy a dejar que te vayas en taxi, lo siento-me sonrió como antes lo hacia. Llevábamos un buen rato sin hablar en el auto hasta que unas simples palabras rompieron el silencio.
-Que niñito mas adorable, ¿eh?-dijo tratando de ser amigable.
-Vos… sabes… lo que tiene…-le pregunto, el me miro y después asintió con la cabeza-¿Vos lo sabias de antes?
-Lo supe la primera vez que lo vi-me dijo sin despegar la mirada del camino-¿Sabes como?-negué con la cabeza, mirando la pequeña cicatriz que había quedad en mi mano por el incidente del cuchillo en la mansión.
-¿Cómo?
-El tiene exactamente la misma mirada que vos tenias cuando… te pedí que te hicieras la prueba de embarazo-reímos-que tontería.
-¿Qué hacías si de verdad hubiera estado embarazada?-le pregunte curiosa.
-Le hubiéramos dicho a mis padres primero… y después veríamos como se daban las cosas-sonrío y me miro através del espejo-…si hubiera sido mujer… i like Isabella… si hubiera sido varón…Timothy estuviera muy bien, ¿verdad?-sonreí abiertamente.
-¿Pensaste en todo eso?-asintió con la cabeza-Es muy dulce-murmure y quedamos en silencio nuevamente, hasta que llegamos a la puerta de mi hotel.
-¿Y la casa de Eloisa?-dijo apagando el motor.
-Todavía hay que venderla, y el dinero que se haga va a ser para Chuck y su familia… En realidad todo el dinero va a ser para Chuck, cuando...-me calle al recordar que iba a pasar en unas pocas semanas-bueno, gracias Joe…-baje del auto y me encamine a mi dormitorio, casi dos minutos contados después, alguien toco mi puerta, me emocioné pensando que era Joe y corrí a abrirle, me decepcioné con una sonrisa al ver a Charlie detrás de mi puerta.
-Tengo noticias-me sonrió
-¿Si? Pasa…-abrí mas la puerta para dejarle entrar-¿Te vas a casar?
-Ya casi, ayer fui a su casa a conocer a sus padres, son muy buenos…-parecía estar muy emocionado.
-Que divertido-dije no muy entusiasmada, echándome en mi cama.
-¿Y vos? ¿Dónde estuviste todo el día?
-Conocí a un niño muy adorable… y siento que debo ayudarlo-se echo junto conmigo.
-Entonces ayúdalo.
-Eso voy a hacer…-me estaba quedando dormida ante sus ojos verdes. Pasó un momento y sentí sus labios sobre mi frente y después como él se iba del dormitorio, ni me moleste en despertar.
A la mañana siguiente unos tiernos rayos del sol acariciaron mi pálido rostro haciendo que despertase de mi profundo sueño. Lo primero que hice fue llamar al hogar para ver a que hora podía ir a ver a Jimmy. Pero por alguna razón Vivian se porto muy mal conmigo y me recontra grito por el teléfono que no volviera nunca mas ni yo ni Joe. Llegue a pensar que todo esto era idea de Jimmy, así que deje de sentirme mal y lo deje pasar.
Salí a desayunar fuera del hotel, a un pequeño café que había a unas cuadras y después me dirigí directo a la biblioteca tenía que investigar mas sobre Jimmy. En la biblioteca pedí los historiales médicos de los niños de este hogar y me dejaron verlos, busque lo mas rápido que pude el de Jimmy, no quería perder mas tiempo. Cuando finalmente lo tenía en mis manos, lo abrí con cuidado esperando no encontrarme con lo peor. Decía algo como que se había caído de la cama más alta, o algo así. Luego estaban sus tomografías y era como volver a ver las mías en una escala mas pequeña, temblando la sostuve en mis manos, y busque donde se había creado el tumor. Busque el libro correcto y encontré la cura para Jimmy. Y lo mejor de todo era que yo le podía comprársela. En eso recibí una llamada muy inesperada proveniente del hogar, de nuevo.
-¿Hola?-contesté.
-¡Hola!-una alegre vocecita me contesto del otro lado-¿Hayley?
-Si… ¿Quién habla?
-Es Jim… ¿No van a venir?
-No, lo siento Jimmy.
-Pero solo con ustedes me divierto, después estoy solito.
-No puedo hacer nada al respecto Jimmy, Vivian no nos quiere allá.
-Entonces recógeme.
-¿Ahora? ¿Yo?
-Si… ¿dale? Por favor… llévame al zoológico… ¡sí! Nunca conocí el zoológico… ¡quiero conocer!-pensé, unos momentos lo que estaba por hacer, y decidí que era lo correcto, tome mis cosas y le dije que estaba en camino, y alegremente me corto el teléfono. Llegue a la ventana del hogar y él me esperaba sonriente con la mirada brillante y listo par a irnos. Salió por la ventana consiguiendo que nadie lo viera, y corrimos a tomar un taxi, el agarraba mi mano con su diminuta mano con toda la confianza del mundo, la sonrisa que iluminaba su rostro era demasiado adorable como para dejarlo ir. Tome mi celular y llame a Joe para que nos encontráramos en el zoológico. Él no sabía que acababa de secuestrar a Jimmy.

#63: Little Jimmy.

Llegamos a aquella casita al final de una calle, un hogar donde habitaban 14 niños de 2 a 8 años. La recepcionista era una señora mayor con la cabeza totalmente cubierta y desordenada. No usaba ni un poco de maquillaje lo que dejaba en evidencia su edad, traía puesto un viejo overol y una camisa floreada debajo, su sonrisa a pesar de estar descolorada era muy simpática. Junto con Joe entramos a aquella pequeña casita apegados uno con el otro.
-¡Hola!-sonrío la mujer y se paro-Soy Vivian, ¿En que les puedo ayudar?-pregunto con una sonrisa aún más grande.
-Hola, soy Joseph Jonas, y ella es…-espero que dijera mi nombre pero yo estaba muy concentrada viendo atreves de una puerta media abierta a muchos niños varones jugando entretenidos-Es…-seguía Joe dándome un codazo para que reaccionase.
-Hayley Wassen, mucho gusto-sonreí-Vine…o bueno vinimos, a pasar el día con los niños… para ayudarlos, quería saber que era lo que necesitaban…
-Los niños no necesitan más que alguien que pase el día con ellos, tenemos muchos donantes, pero lamentablemente ellos se sienten muy solos porque nadie se queda…-nos confeso con voz triste la señora.
-¿Podemos pasar a verlos?-pregunto Joe.
-Pero claro que si-se dio vuelta y nosotros la seguimos hasta aquella puerta entre abierta y vi 13 niños contados con mi mirada, todos sonreían al vernos entrar, pasando por encima de los juguetes, pero me tenía preocupada el numero 14, sabía que eran 14 varones.
-Disculpe, son 14 ¿verdad?-pregunte consternada
-Sí.
-¿Donde está el 14?
-Es el pequeño Jimmy, el juega solo… esta allá-apunto a algún lugar cruzando la habitación y la cara de Joe se amargo.
-¿Por qué juega solo?-luego pregunto.
-Creo que no se siente del todo aceptado, perdió a su madre cuando nació y su padre lo abandonó aquí… hace un poco más de 3 años.
-¿Cuántos años tiene?
-5 años, pero es muy inteligente para su edad, es a veces impresionante, como razona cosas que a los mas grandes les cuesta y a veces no logran.
-¿Puedo?-pregunte un poco insegura de la respuesta.
-Pero por supuesto-sonrío y olvidándome de Joseph, camine hacia el niñito que jugaba con unos carritos azules y rojos.
-Hola-le salude con dulzura en mi voz, el pequeño niño se dio vuelta y me miro con dos pares de grandes ojos marrón claro, sus adorables rojas mejillas se levantaron en una pequeña risita, que dejo ver la falta de un par de dientes delanteros.
-Hola-me dijo y sonrió de nuevo-¿Queres jugar conmigo?-me ofreció.
-Me encantaría-me senté alado de él y a pesar de ser solo un niño de 5 años hablar con el era mas interesante de lo que jamás me hubiera imaginado, una conversación que nos animó a ambos. Joe un poco después se unió a nosotros, yo trataba de evitar contacto visual o dirigirle siquiera la palabra, pero eso no era posible teniéndolo tan cerca, Jimmy la paso increíble con nosotros, y nos pido a ambos que volviésemos. De seguro que lo haría, era el niño más fantástico que había conocido, dueño de una mirada que encontré extrañamente familiar, pero no sabía por que razón.

#62: Almost there.

Entre en una leve depresión, no entendía muy bien que era lo que pasaba… no sentía absolutamente nada por Charlie pero aun así estaba mal por lo que me había dicho… Se iba a casar. En ese momento simplemente quería que todo se desvaneciese y se terminase, era demasiado dolo para una persona que a lo que más le temía era a este.
Tarde aquella noche, me encamine a la playa del hotel para así poder volver a sentir aquella brisa marina que tanto amaba. Pensé que estaría sola, pero no era la única persona que pensaba como yo, sin querer me encontré con Nick sentado sobre una roca muy grande mirando como amanecía en el horizonte.
-Es lindo verte aquí-me confesó cuando me sintió cerca.
-…como los viejos tiempos-reí entre dientes sabiendo que aquellos no eran tan viejos.
-¿Qué haces?
-Vine a pensar un poco… nada mas-me senté junto a él.
-Deberías estar enojada conmigo, si yo fueras vos… y vos fueras yo… te odiaría-pensé un poco lo que me acababa de decir, la verdad a esas alturas no estaba lista para progresar aquellos juegos de palabras.
-uh huh…-me miro y rió conmigo-Nick… ¿Me podes hacer un favor?-asintió con la cabeza sin quitar la mirada del mar, y saque el papel arrugado con mis cosas por hacer, y lo único que no quedaba tachado era la primera, él leyó el papel con cuidado, tratando de descifrar mi complicada escritura-…pero tengo que ayudarle en algo realmente grande-le aclare.
-…Yo te puedo ayudar en eso-me dijo pensativo y yo me sorprendí-Te llevo a un lugar si queres.
-Gracias, eso estaría buenísimo.
-Pero mas tarde, ahora necesitas dormir un rato-eran obvias mis ojeras por falta de sueño.
-Claro, dormir. Buenas noches Nick-me despedí y volví al hotel, para dormir. Mis sueños hicieron que mi realidad volara lejos con el más tonto y dulce de los sueños, de nuevo, todas aquellos tulipanes amarillos me rodeaban con aquel grandioso olor que trajo de vuelta grandes me memorias junto viejos y olvidados sentimientos. Finalmente desperté de golpe, pero ya era demasiado tarde, me vestí lo más rápido que pude y baje a ver si Nicholas estaba ahí…
-¿Qué haces dormilona?-La divertida voz de Joe hizo que me diera vuelta.
-Buscando a Nick…-dije primero feliz de verle pero después cambie mi tono de voz para volverlo mas serio al recordar que él ya no era mío.
-Aah… Nick… eso es nuevo…-dijo rascándose la cabeza un poco confundido-¿estaban a punto de hacer algo? ¿Ir a algún lado?-metió la mano al bolsillo-Yo te puedo llevar…-saco un papel de su bolsillo que reconocí al instante-Aquí, ¿no?-Nick había anotado un lugar en especifico alado de mi deseo: “Asociación Dulces Niños”
-Sí, eso creo-él me sonrió y caminamos hacia afuera, mientras hacíamos eso, yo buscaba con desesperación el rostro de mi amigo de cabello rubio-¿viste a Charlie?-le pregunte
-¿Quién?...-se hizo al tonto pensando que yo no me daría cuenta-… ¿Tu “amiguito”?-dijo con un poco molesto -…Lo vi con una chica estaban bastantes felices… no sé con quién te estar metiendo vos… por que el estaba súper feliz con esa chica…
-Es solo mi amigo-le aclare enojada.
-Si vos decís…
Entramos al auto, y me pase todo el camino pensando en que tan feliz debía estar, y tal vez era porque ella le había dicho que "¡sí!" aunque por muchas razones eso era totalmente imposible… podía pasar.

#61: Im not like other girls, trust me.

Un sábado por la mañana de mi 4ta semana de libertar salte de la cama emocionada cómo todas las mañanas de ver los relucientes ojos verdes de Charlie y pasar el resto del día con él, a pesar de que Lorry nos acompañase, no me importaba por que por alguna razón Charles, tenía sin querer algo conmigo y no podíamos hacer nada al respecto. Decidí ponerme la camisa de Joe, solo por diversión, además iba muy bien con mis jeans.
Esa mañana Lorry se atraso, así que desayunamos yo y Charlie, entre risas él me hizo su gran confesión. Le iba a decir todo lo del matrimonio a Lorry, porque casi ya no quedaba mas tiempo, le iba a decir que se casara con el… pero eso era lo mas tonto. Estoy segura que ambos pensábamos lo mismo, ella no iba a acceder tan fácilmente, era una simple chiquilla como yo, pero mucho mas hijita de mami… era tonto pensar que ella aceptaría sin pensarlo primero… o bien, sin consultarlo primero. El me miro con ojos brillantes llenos de esperanzas falsas y yo le sonreí tratando de curar esta. Con una enorme sonrisa, sostuvo mi mano y pregunto que era lo que pensaba sobre su gran decisión que acababa de tomar, no sabía que decirle… Para mí todo este asunto de casarse así de rápido y con alguien que apenas conocía… me parecía bizarro.
Mientras pensaba que decir… sentí como una suave y amable mano se poso detrás mío con delicadeza, cerré los ojos automáticamente y respire hondo; ese aroma totalmente familiar y reconocible para mí me lleno entera, solté de golpe la mano que sostenía a Charles, y salte de mi silla para encontrarme en los brazos de Joseph Jonas, otra vez, tal y como quería, tal y como lo había soñado tanto tiempo, tantas noches, tantas horas, ahí estaba. Se me escapo un suspiro mientras le rodeaba con fuerza el cuello y el mi cintura con sus fuertes brazos, de forma de que nunca me dejaría ir.
-Joe…-suspire-…Joe-no podía dejar de repetir su nombre, una y otra vez.
-Perdón, Perdón-Repetía él en susurro por su parte y después de un par de minutos sintiéndome excelente entre sus brazos, recordé donde estábamos y con quien estaba.
-Joseph, te quiero presentar a Charlie-La cara de Joe, perfecta, se le formo un gesto mal humorado.
-¿Charlie?-pregunto para estar seguro-¿Quién es?-pregunto en un susurro en mi oido, mientras se aferraba cada vez mas a mi cintura así no me dejaba ir.
-Un viejo amigo-hice que me soltara y sonreí.
-Mucho gusto-se levanto Charles muy educado y dio su mano-…escuche mucho de vos…-dijo a pesar de que eso era mentira, yo casi no había hablado de Joe… todos mis pensamientos me los guarde por la misma razón de sus rostros, Charles mantenía su mirada en el brazo de Joseph rodeándome, y Joe lo miraba de reojo una y otra vez.
-¿Y los demás?-pregunte tratando de romper con la tensión del ambiente-¿Y Kevin?
-En la recepción…-dijo Joe sin quitar la mirada de Charlie.
-¿vamos?-le dije-…No te importa, ¿verdad Charlie?-él negó con la cabeza y yo le jale de la muñeca a Joe, alejándolo de cualquier cosa que estaba a punto de hacer.
-¿Quién es?-volvió preguntar una vez ya solos.
-Un viejo amigo…-reí
-¿Qué tan viejo? ¿Qué tan amigo?
-Lo conocí cuando tenía… no sé, ¿seis años?-después reí, y pensé dos veces antes de decirle lo siguiente, pero es solo que tenía demasiadas ganas de ver su rostro-…y la última vez que nos vimos fue un diciembre, cuando tenía 9…-sonreí-…y con él fue mi primer beso-sus ojos se exaltaron casi saliendo de sus cuencas-…pero fue hace tanto tiempo… casi no lo recuerdo…-reí de nuevo.
-¿Y que hace aquí?
-Lo encontré en la fiesta the Elephant Parade… fue muy tonto… pero aquí estamos.
-¿Por qué sostenía tu mano?-volvió a preguntar, pero ya habíamos llegado a la recepción y la euforia en el rostro de Kevin era lo más divertido que había visto en días, salte a abrazarlo y él hizo exactamente lo mismo, no alcance a responder la pregunta de Joe… apropósito.
-¡Te extrañe demasiado, Kev!-le dije sonriendo.
-¿Pero que veo?-Sonrió y me dio una vuelta sosteniendo mi mano-¿Te bronceaste?-rió y yo ni siquiera lo había notado-¡Te queda muy bien!-me abrazo una vez mas. Y me encontré con Nick.
-Hola-dijo sin saber muy bien que hacer, y de igual modo le abrace, cosa que él no se esperaba después de todo… sentí como una sonrisa se le dibujo en el rostro al igual que a mí y me correspondió el abrazo.
Termine de saludarlos y subiendo a su dormitorio, Kevin se llevo a Nick cuando les mostraba el mío, dejándome sola con Joseph.
Dentro del cuarto nos miramos de reojo sin decir nada… es que tenía tantas cosas por decirle en ese momento que no se me ocurría por dónde empezar.

-¿La leíste?-preguntando por la carta que le deje antes de irme.
-Sos lo mejor que me ha pasado en toda mi vida, Hayley Wassen-me sonroje.
-¿Por qué…terminaste entonces?-le dije sin comprender.
-No me entraba en la cabeza el hecho de que volvieras aquí sola, ¿Vos estás loca?... ¿En que estabas pensando?-me dijo casi retándome.
-Tal vez si estoy loca, pero tenía un buen argumento.
-Ah, ya-bufó-¿y cuál sería este?
-El número dos de mi lista…-saque el papelito arrugado que mantenía siempre en el bolsillo trasero de mis jean y se lo entregue, él sostuvo el papel como si fuera una pequeña y delicada pluma, leyó cada uno de los puntos, y rió por el ultimo.
-Ok…-me la devolvió.
-Ya la habías leído antes, ¿no?-él miro hacia otro lado, y no respondió. Después con cara preocupada se acercó a mí, despacio y toco mis labios con los suyos, una vez mas, dulce sabor a Joe, lo extrañaba tanto. Le abrace con todo lo que podían mis bracitos, y le bese como si fuera el último día, dejándonos a ambos totalmente exhaustos.
-¿Por qué me haces esto, Hayley?-pregunto con los ojos fuertemente cerrados y aún entre mis brazos-Por qué haces esto y después…-se calló de un suspiro.
-Porque te amo…-le repuse con lo que sentía.
-Can we get back?-pregunto exhausto.
-No-le respondí con lo que debía ser, no podía dejarme a mi misma hacerle sufrir así ni siquiera yo lo soportaría.
-then good bye…-me dijo como si esa fuese la única salida, soltó mis brazos de su cuello y me dejo parada en medio de la habitación, con el corazón echo trisas y con las lagrimas que contaban los segundos para terminar de escucharle salir, para estas poder escaparse de mis ojos. Una vez más lloraba por haberle dejado ir, otra vez. No salí de mi habitación a pesar de que todos fueron a buscarme, me dedique a pasarla en mi cama, mirando el techo pensando en todas las cosas porque habíamos pasado junto con Joe. Y sin embargo, me faltaba algo… Mi madre, una vez mas no había apareció para darme su consejo, no era cuestión de las pastillas, las seguía tomando… solo que su imagen se había desaparecido junto con aquellas palabras que le dije sin pensar.

martes, 15 de septiembre de 2009

#60: New fears become true.

A pesar de habernos quedado hasta el amanecer hablando, quedamos en vernos en la tarde, íbamos a ir al lugar perfecto para ayudarle a Charlie a encontrar a la chica perfecta… Era un trabajo que solo una gran amiga-como yo-podía llegar a hacer… ¿No? Además quería dejarle en claro el hecho de que solo quería ser su amiga.
El sol, sobre mi piel era reconfortante. Caminamos por horas sobre la arena, en las cuales hicieron que me pusiera roja por los rayos del sol, vimos a muchísimas chicas, pero ninguna en especial, a pesar que todas eran realmente lindas a Charlie no le atraía ninguna. Caímos rendidos sobre la pálida arena, a pesar de llevar puestas unas grandes gafas, el sol era molesto para mis ojos, así que decidí cerrarlos y sin querer casi me quedo dormida sobre la arena con Charles alado.
Mis casi sueños fueron interrumpidos con la risa divertida de una chica cerca de mí cuando abrí los ojos descubrí a esta simpática chica, de ojos marrones, grandes y de mirada divertida. Reía abiertamente junto con Charlie con una sonrisa que dejaba ver una gran sonrisa de grandes pero relucientes dientes. Los bucles achocolatados le caían un poco por debajo de los hombros, iban bien acompañados con el ‘trigueño’ de su piel. Me senté de modo que di a entender que estaba despierta y consiente
.
-Haylu, ella es Lorry…-me sonrió la trigueña de un lado de la playa.
-Hola…-hice lo mismo y mire de vuelta a Charlie quien me sonrió también.
-¿Lorry?-me miro con los ojos brillantes-How old are you?-quería asegurarme de que Charlie no estuviese con alguien demasiado joven, como ella aparentaba ser.
-Seventeen-murmuro humilde, bueno, era mayor que yo… pero Charlie seguía siendo mayor igual. No la veía casándose con Charlie… pero nada era seguro.
-Bueno, creo que con lo que el sol está terminando de esconderse, nosotros deberíamos volver al hotel-dijo Charlie ayudándome a pararme.
-Claro… está bien-sonrío Lorry y espero para algo mas, pero anda paso-…Fue un placer conocerte-extendió su mano hacia Charlie y la otra hacia mí, Charlie tomo su mano y la meso con cuidado sonriendo.
-¿Puedo llamarte?-pregunto con una pequeña mirada que insinuaba picardía.
-Claro-sonrió complacida de conseguir lo que quería la pequeña trigueña, que alado mío, no era tan pequeña en realidad… yo era aun mas pequeña.
Intercambiaron números y nos fuimos cada uno por nuestros lados, Charlie parecía bastante feliz de haber encontrado lo que estaba buscando al fin y al cabo para eso era que habíamos cruzado la ciudad… ¿No?
-Explicame otra vez cual es el apuro en casarse…-le pedí en el camino a Charles, mientras veía como las gafas se habian marcado en mi rostro... de manera horrible.
-Si no lo hago ahora, nos quitan el nombre, y quedamos en total bancarrota.
-¿Es posible que les hagan eso?-asintió apenado-¡Es horrible!-exclame con mis últimos suspiros antes de perderme mirando la luna, perfecta entrando por la ventana del auto, lo único que pensaba en ese momento era que tal vez, solo tal vez, Joseph estaba haciendo lo mismo, una felicidad sin sentido recorrió mi cuerpo e hiso que una sonrisa brotara en las comisuras de mis labios.
Cada noche que llegaba a mi cuarto en el hotel, y tocaba mi cama, no podía evitar quedar totalmente dormida, y siempre soñaba con Joseph, y como sería tenerlo de vuelta, abrazarlo… o simplemente mirarlo.
Los días empezaron a pasar, y cada que llamaba a la casa de los Jonas… nadie se molestaba en contestar. Con el tiempo Lorry, sin saber las verdaderas intenciones de Charlie, empezó a salir con él, y todo se empezó a volver un poco serio… mi mayo miedo en ese momento-olvidando la quimioterapia- era perder una vez mas a Charlie, como ya había perdido a mi madre por segunda vez.

#59: Charlie

Llamé a Marilyn, para averiguar cuando era que mi tratamiento comenzaba, ella me dijo que había hablado con el Dr. Shield y el dijo que solo me quedaban 12 semanas, tomando mis aquellas pastillas que es de suponerse debieron haber hecho efecto en algo… Paraba los vómitos, el sangrado de nariz, los mareos y desmayos…si, pero y el dolor que sentía por lo mucho que extrañaba a mi Joseph, era indescriptible cuanta falta me hacia, comer ya no me hacia tanta gracia, cada vez me repugnaba mas la comida y la evitaba inconcientemente.
Después todo empezó como dos viejos amigos almorzando pero había olvidad como eran sus ojos y ese acento británico que había olvidad cuan elegante llegaba a sonar. Estar con Charlie era como estar con mi familia de nuevo, increíble, tanto que casi no me di cuenta de que miles de flashes nos comían cada que salíamos de algún lugar. Como un total caballero, el no agarro mi mano sin preguntar primer, pero sin importar cuanto quería decirle que si… simplemente no podía hacerle eso a mi Joseph, yo lo amaba demasiado. El no se sintió ofendido, era demasiado maduro como para eso…
Pasamos toda la tarde juntos y en el momento que el día se volvió oscuro no nos dimos ni cuenta por lo bien que lo estábamos pasando, no le dimos importancia y nos quedamos toda la noche hablando sobre nuestras nuevas vidas. El estaba impresionado con todo lo que había vivido en un simple verano que ya estaba por terminar…Deje lo de mi enfermedad al final, no lo podía creer, pero eso explico muchas de las razones por las que estaba tan delgada o por que tan pálida… Lo que mas me gusto de su reacción es que la pena que vi en sus ojos no era la dolorosa de Joe, si no una mas profunda, casi como si me explicara cada uno de sus sentimientos ‘cruzados’ como me explico que tenía en su cabeza.
-Joe Jonas, ¿huh?-rio-Realmente Haylu-me sonroje al recordar como me solía llamar-sos como un elefante rosado…en un desfile de elefantes negros-rio y yo con el.
-Ah, perfecto… una forma bonita de decirme gorda…-mire mis esqueléticos brazos-… ¿O no?-reí tratando de que me explicara.
-Llegas a ser el centro de atención sin siquiera querer serlo.
-Me gustan los elefantes-bromee casi ignorando lo que me dijo.
-Los elefantes no olvidan… vos no me olvidaste-sonrió abiertamente con aquella sonrisa blanca y perfecta.
-Im like a Pink elephant in a Black elephant paradeand I love it.

#58: Childhood memories

Estaba a punto de irme del restaurante del hotel, aburrida, decepcionada, hasta que escuche alguien llamando mi nombre, me di vuelta cuando escuche esa adorable voz de Británico acento, llamando mi nombre, ya dada vuelta logre reconocer a aquel lindo chico y lo reconocí al pequeño niño de mis sueños de la noche anterior.
-I know you…-recordaba a la perfección aquellos ojos.
-Oh, ¿en serio?-haciéndose al tonto riendo entre dientes-y yo te conozco a vos.
-No puedo creer que no te haya reconocido antes ¡Que tonta!-reí mientras caminábamos para sentarnos en unos sillones cerca.
-¡Sí, Lo sé!-se carcajeo dejando expuesta una hermosa sonrisa blanca y llena de alegría sincera-Pero, ¿cómo has estado? ¿Es cierto? ¿Tus padres…fallecieron?
-Me temo que si… Un accidente de auto al principio del verano-Mire alrededor para ver si mi madre estaba cerca… no lo estaba.
-Oh, es horrible… Lo siento-dijo sin saber que decir, nadie sabía en realidad, encontrar las palabras correctas no era para nada fácil, ni siquiera para mi, y mis padres eran los que estaban muertos… nadie sabía que decirme, no habían palabras lo suficientes perspicaces-Estoy seguro de que están en un lugar muchísimo mejor, ¿No? Y que los dos están observándote muy orgullosos en este momento-el Duque podía.
-Si… creo que no, pero gracias-reí despacito por las michas cosas de las que no estarían muy orgullosos-Pero ahora sos un Duque… ¿Cómo es que eso paso? Me refiero a que, la última vez que te vi vivías en una casita en medio de un prado…-recordé el olor de tulipanes y la increíble vista de verano aún estando en invierno-…en una pequeña cabaña de madera, lo recuerdo muy bien-reí sonrojada tratando de evitar recordar lo que había pasado alguna vez atrás de la adorable casita.
-No sé, solo paso… Alguien murió en algún lugar… y de repente nos encontrábamos nadando en dinero, en un “pequeño” castillo, nada pequeño en realidad, al Norte de Inglaterra… muy lindo por cierto-reí por que había olvidado lo genial que era.
-Vos te acoradas…-me calle para ver si algo surgía y en me miro dos segundos tratando de averiguar si iba a terminar mi oración, y cuando se dio cuenta de que no, se acordó de lo que hablaba, se puso rojo y volcó la cabeza. Yo estaba de el exacto mismo color, era tonto hacerle recuerdo sobre algo que me avergonzaba tanto… pero la verdad no era ese tipo de vergüenza del que no queres que nadie se entere, si no era mas como… no puedo creer que paso. Yo solía pasar veranos enteros en su casa… nuestros padres siempre fueron buenos amigos, pero la última vez que lo vi hace siete años…-wow siete años-solo pase dos días de invierno en su casa… en los cuales, por primera vez ambos descubrimos lo que significaba, un simple, tímido e inocente beso. Si digo que él fue mi primer amor, estaría equivocada… porque simplemente lo que nosotros tuvimos en algún momento… era como un cuento de hadas, que ninguno de los dos nos animábamos a aceptar. Después de mi primer beso, nunca más lo vi. Frío invierno que me gustaba recordar, pero sin querer había olvidado lo esencial de este. Charlie.
-Tulipanes…-dije una vez ambos recuperamos nuestros colores normales…
-¿Tulipanes?
-Son mi flor favorita, porque era la única que me hacia recuerdo a tu casa…-reí de nuevo colorada-…Perdón…-seguía carcajeando mientras él se coloraba aún mas-…es inevitable…-era inevitable hablar de lo que había pasado, aún así sin siquiera decirlo.
-Bueno, y ¿Alguien ya te conquisto?-me dijo con brillo en la mirada, escondiendo una sonrisa en espera de un ‘No’, pero… aun que yo sabía la respuesta que él quería… ¿Estaría bien dársela? Mentiría… si dijera que no… era inevitable, pero si no… ¿Qué hacíamos hablando?
-No-me salió tembloroso-¿y vos?-dije un poco mas tranquila.
-Es por eso que estoy aquí… Tengo que encontrar a alguien-me dijo con cara de no estar de acuerdo con sus palabras.
-¿Tenes?-pregunte confundida.
-Necesito casarme…-me dijo y quede petrificada-…es cosa de la realeza… toda una locura.
-¿Y cómo vas a lograr eso?-reí mordiendo mi labio inferior.
-Esa es la gran pregunta…
-¿Encontraste a alguien?-me miro disimuladamente y sonrió
-No…-rió y cambió de tema rápidamente-…Estoy viendo mal, o ¿estás mas rubia de lo que recuerdo?-rió examinando mi cabello-…y largo… No lo tenías así…-levanto un mecho de mi cabello y lo inspecciono con confianza que pensé que se había perdido con el tiempo, pero al parecer… los amigos son para siempre.
-¡Ya!-le dije haciendo que dejara ir mi cabello entre risas-¿Hace cuanto estas aquí? ¿Ya habías venido antes?
-Eeh, no, ayer llegue justo para la fiesta… Tenía que conocer a una chica ahí… pero, con todo el lio este… no la vi nunca…-Le mire raro.
-¿Cómo se llamaba?, ¿Sabes?
-Eeh… era algo como… Susan… no sé-Volqué los ojos, de tan solo pensarlo.
-¿Mary... Sue?
-¡Sí! ¿La conoces?
-Solo te digo que es mucho mejor que no la hayas conocido… ¿Por qué ella?
-Tu abuela…-le mire feo- Eloísa, me invito a la fiesta, porque sabía que tengo este problema de no poder encontrar a la “elegida”… y me propuso conocer a su… Nieta… y yo no sabía que era ella, o que eras vos… no sabía nada. ¿Por qué dijo que Mary Sue era su nieta?
-Para cubrir otro mas de sus engaños… ¿Qué te pensas?-rió.
-¿Queres almorzar conmigo?-le mire raro.
-¿Almorzar?-mire mi reloj de mi mano izquierda, escondido entre todas las pulseras que siempre llevaba-Todavía no… Es muy temprano.
-Oh, cierto…-bostezó.
-El cambio de Horario te está matando, ¿huh?
-¡Y el calor!, Hace demasiado calor, ¿eh?-me reí porque eran las dos cosas que me mataban cuando llegue.
-Te vas a acostumbrar-me levante.
-¿A dónde vas?
-Tengo que hacer una llamada…-reí-¿nos vemos para almorzar?
-You bet so.

#57: Im ok, I miss you.

No me despegue de los papeles una vez que los tuve en mis manos. Tenía miedo de que los perdiera de nuevo. Una vez ya en el hotel, llame a la casa de los Jonas para avisar que todo estaba en orden. El teléfono contesto Joseph, el oír su voz, aunque sea a través de aquel aparato, era simplemente fortificante para mí, otra vez los colores se volvían brillantes y mi aparato respiratorio funcionaba con fluidez.
-¿Hola?... ¿Hola?-repetía mientras yo me quedaba en silencio disfrutando su voz y cada una de sus palabras-Voy a colgar…-me advirtió y reaccione.
-¡Joe! Hola…-trate de tomar un poco de aire pero fue inútil.
-¿Hayley? ¡Hayley!-dijo mi nombre con alivio- ¿Dónde estás? ¿Cómo estás? ¿Todo… bien?-sonaba bastante preocupado, lo que hizo que me pusiera aún mas nostálgica.
-Estoy en LA, estoy bien… -se quebró un poco mi voz.
-Te extraño, necesito verte, y disculparme… Tenes razón, siempre la tenes…-rió- ¿Puedo buscarte?
-No-Horrible y doloroso ‘no’, no quería que lo hiciera por dos simples razones, sería muy difícil para mí verle pasar por todo lo que Tim-mi padre- tuvo que pasar con mi madre, simplemente horrible.
-¿No?-pregunto mi madre a un lado de mí, y yo que pensaba que estaba en contra de nosotros.
-No-repetí una vez más.
-No puedo dejar que te deshagas de mi así de fácil… no lo vas a lograr.
-¿Deshacerme?... no, eso es lo último que quiero hacer…-le aclare.
-¿Entonces?-pregunto muy confundido
-Te amo-le dije para que comprendiera.
-Yo también…
-Perdón-le dije y después corte el teléfono tratando de no llorar.
-Hayley, si de verdad lo amas ¿Por qué lo dejas ir?-pregunto mi madre confundida.
-No quiero que sufra como lo hizo Timothy…
-Pero si no hubiere sido por él… no hubiera superado esto…
-You didn’t!-grité-No lo superaste, por eso estas aquí… por eso me nadie te ve.
-Tenes que luchar, Hayley, no podes darte por vencida así como así… hay mucho camino por recorrer, tratamientos todo puede ser posible, solo tenes que luchar.
-¿Por qué hacerlo si vos no lo hiciste?-la cruda verdad había llegado por fin a la superficie dejando en descubierto aquel ice-berg que llenaba mi vida, ella seguía enferma cuando murió. Estaba claro que lo que la mato no fue el cáncer… si no el accidente de auto. Pero quién sabe si ella hubiese seguido viviendo mucho más… Todos sabíamos que ella había perdido las esperanzas mucho tiempo antes, y que había dejado de luchar contra su enfermedad, por miedo a llegar a resultados peores. Yo deje de tener esperanzas igual que ella, dos minutos después de que me entere lo que tenía.
-Yo no luche… porque sabía que ese era mi destino y estaba escrito. En cambio vos, Hayley, tenes toda una vida por delante, tenes a estas maravillosas personas que te quieren, se preocupan y te cuidan, pero no lo vas a valorar hasta que las pierdas. No esperes hasta ese momento, por favor… no dejes que todo se te esfume de las manos.
-Pensé que no querías a Joe-con la mirada hacia abajo pensando en sus palabras.
-Yo también, pero termina siendo un gran chico-rio y desapareció.
Me eche sobre la cama, me saque los zapatos y con el vestido de terciopelo petróleo aún puesto, dormí sobre las sabanas. Mi sueño esa noche fue muy extraño, se encontraban dos pequeños niños, la niña sonreía sin temor de mostrar sus sonrisa faltante de dos dientes en frente; con el cabello totalmente zanahoria corría de aquí para allá, con el rostro-además de estar lleno de pequeñas pequitas adorables-lleno de tierra, casi como si hubiera estado comiéndola, y el niñito de cabello rubio ceniza y dos brillantes y grandes ojos verdes, la perseguía riendo con una risa adorablemente familiar, por todo alrededor de aquel gran prado lleno de tulipanes amarillos-mi flor favorita-todo iluminado por un enorme atardecer que hacía que la escena pareciera aún mas tierna y extrañamente familiar.
Cuando desperté me di cuenta, no era un sueño del todo, era mas un recuerdo de algún momento en mi vida, muy distante a ese momento, pero ¿Por qué me había soñado con ese pequeño niño de cabello encenizado?
Trate de no pensar en eso, y baje a desayunar una vez bien cambiada y bañada, con esperanzas de encontrarme con el duque… me sentía tan tonta…
No había señal alguna de este, tal vez había escuchado mal… pedí mi desayuno y comí sola mirando la playa.

martes, 8 de septiembre de 2009

#56: Never Think.

Abrieron las puestas para nosotros yo me aferre a su brazo instintivamente, no nos sacaban las miradas de enzima, pero nadie me reconocía por la máscara. Me pase toda esa noche buscando a Mary Sue, dejando atrás al duque quien no quería entrometerse. La hora pico toco mi reloj terminando con mi tiempo.
-Den una cordial bienvenida a Eloísa y Hayley Wassen-todos aplaudían, mientras Mary Sue tomaba mi lugar junto a mi abuela. Debería dejar de pensar las cosas tan seguido, pensar me retrasa de hacer las cosas, y eso fue lo que hice, no pensé.
-¡Yo soy Hayley Wassen!-grite con una voz que salió desde el fondo de mi pecho para difundirse en el silencio. Todas las miradas estaban sobre mí de nuevo-Yo soy Hayley Wassen-repetí sacándome la máscara, y vi como mi abuela susurraba algo al capitán de la policía que yacía en el escenario con ella. Rápidamente tomo su comunicador y en menos de dos minutos estaba rodeada de policías, quienes me tomaron de los brazos alzándome sin dificultades, mientras yo me intentaba zafar, sin importar que, era imposible.
-¡En el nombre de la Realeza Inglesa dejeaos ir a la chica!-una voz totalmente inglesa cruzó el salón, todos se volcaron a ver-En el nombre del Duque de Inglaterra, dejaos ir...-me dejaron caer tan pronto todo se calló, pero él que hablaba no era Charlie.
-Ella dice la verdad, ella es Hayley-dijo ahora Charlie y todos me miraron al tiempo que él se acerco a mí.
-¿Qué haces?-le susurre-¿Por qué me ayudas?
-No tengo idea…-me susurro de vuelta y hablo para todos-A la que deberían llevarse es a Eloísa Wassen.
-¿Bajo que cargos?-se oyó una voz al fondo del salón y Charlie me miro para que dijese algo.
-Robo, estafa y secuestro-repuse cada uno de sus delitos-y a su acompañante-refiriéndome a Mary Sue-Por cómplice e intento de homicidio-Mary Sue miraba a los lados tratando de encontrar un lugar por donde escaparse.
-¿Homicidio?-me dijo Charlie-¿En serio?-asentí con la cabeza.
Dos grandes jefes de policías se acercaron a ellas y las tomaron por los brazos, fue la última vez que vi a mi abuela quien ni se molesto por mirarme, pero Mary Sue en cambio me miro con tristeza en los ojos y la acercaron a mí, al tiempo que yo me escondí detrás de Charlie, ella se acerco y me dijo con la voz quebrada.
-Decile a Nick, que…-sus ojos turquesas tenían miedo-… voy a estar bien-sonrío una media sonrisa y se la llevaron. Después del escándalo, todos los invitados empezaron a desalojar el lugar.
-¿Hayley Wassen?-me pregunto un policía-Creo que esto le pertenece-me devolvió por fin aquellos papeles amarillentos, y todo el peso sobre mis hombros desapareció.
-Gracias-sonreí y me volví a Charlie que se quedo parado detrás de mí esperando una explicación-¿Por qué…?-no me alcanzo ni a terminar mi pregunta por que el ya me la respondió.
-No sé, simplemente sentí que tenía que ayudarte y que decías la verdad… No tenes por que agradecerme…-sonreí pensando ‘que modesto el duque’ y negué con la cabeza.
-¿En que hotel estas?... ¿Estás en un hotel?-asentí con la cabeza.
-Hilton…
-Perfecto, yo también-se dio vuelta y hablo con una persona que lo esperaba detrás de él, trate de escuchar y creo que hubiera sido mejor si no lo hubiera hecho-hacerme una reservación en el Hilton, quiero todas mis cosas en mi habitación para cuando llegue…-susurro y yo totalmente enrojecida junto a él caminamos hasta la puerta.
-¿Queres que te llevemos?-mire a mi alrededor y vi a un policía esperándome en la puerta.
-No, está bien, creo que yo…me voy por mi cuenta, gracias-él sonrió y se despidió
-Nos vemos…-termino de decir y camino hacia afuera.

lunes, 7 de septiembre de 2009

#55: Royal Help

Sin olvidar mi mascara para dichosa fiesta, seguí mi camino, pedaleando, sin dejar de pensar en lo que significaba para mí todo lo que estaba haciendo, y cuanto daño estaba llegando a hacer a la única persona que amaba de verdad, a Joe, no podía dejar de pensar en él, y en cuando seria el momento que volvería a ver sus hermosos ojos color miel, y besar de nuevo sus perfectos labios. El era la única razón por la que no sentía cansancio alguno, pedaleaba entre los autos con miedo pero con adrenalina. Todo iba bien hasta que una gran limosina negra se paro de golpe enfrente mío. Choque y salí volando por los aires-Esa expresión de “vi toda mi vida pasar por mis ojos” fue exactamente lo que me paso-el aire dejo de entrar a mis pulmones durante 3 segundos, en los que vi detenerse el mundo. Cerré los ojos con fuerza cuando la gravedad empezó a hacer efecto y caí por cuestiones de un gran milagro sobre un montón de ruedas apiladas a un lado del camino, tal vez llegue a lastimarme, pero fue solo un poquito. Mi vestido fue el que mas sufrió, desgarrado y ennegrecido por los neumáticos. Revise mi cabeza para ver si había sufrido algún daño, estaba todo en orden, trate de sentarme sobre los neumáticos, sin caer, para ver a los bastardos que pararon de golpe acercarse.
-¿Está…Está bien?-me pregunto un hombre que parecía ser el chofer de la limosina, pestañe para tratar de verle mejor.
-bien creo…-busque alrededor mi mascara y la alcance con una mano.
-Permíteme-se acerco la segunda persona y sostuvo mi mano tratando de ayudarme a pararme, casi no le mire, yo estaba preocupada por la bicicleta destruida a un lado de la carretera-Si es de su agrado, me encetaría llevarla a donde sea que se dirigiese…-la voz del que sostenía mi mano, me distrajo su acento inglés-… ¿Está de acuerdo?-la simpatía en su voz me llevo a verle mejor, y me encontré con un muy bien vestido caballero, con el cabello rubio un tanto oscurecido, y los ojos verdes… pero no verdes vegetal como los mios o petróleo como los de Kevin, si no mas brillantes y un poco fosforescentes se podría decir, asentí con la cabeza atónita y le deje ayudarme a salir de entre las ruedas-Soy Charles, por cierto… podes llamarme Charlie-rio adorable sin soltar mi mano al abrir la puerta del auto.
Entre en la gran limosina, y me vi en el reflejo del piso negro que brillaba y parecía un gran espejo, mi vestido yacía desgarrado y no había mas que hacer que terminar de desgarrarlo y acabar con el vestido largo, dejando en descubierto mis sucios Converses negros... Trate de peinarme un poco pero era inútil.
-¿Cuál es su nombre?-la forma en la que hablaba hacia sonar todo muy importante.
-Hayley-cuando hable sentí la sangre en mi labio inferior-Oh ¡Rayos!-me limpie un poco.
-Hayley… dejame ayudarte-me paso un pañuelo con el que me limpie- ¿A dónde ibas?
-a la fiesta…The Elephant Parade…-le mostré mi mascara.
-Oh, claro… Yo también…-sonrió dejando expuesta una sonrisa adorable como su risa-… ¿Pero porque en… bicicleta…?-recordé que deje la bicicleta atrás y me di vuelta para tratar de encontrarla-…tranquila, yo te comprare una nueva-rio de nuevo.
-…Esta bien… gracias-sonreí tímida-…Estaba apurada en ir a la fiesta, realmente tengo que llegar antes de que…-le mire confundida, por que no tenia idea de lo que iba a pasar-…solo tengo que llegar rápido-él enarco las cejas y yo no le di respuestas. Me di vuelta a mirar mi reflejo despeinado sobre la ventana, trate de arreglar mi cabello amarrándolo con una trenza, pasamos un momento en silencio, mientras trataba de limpiar mi vestido.
-Disculpa si soy inoportuno… pero ¿De que parte de Inglaterra sos?-pregunto curioso.
-Mmmh, pensé que no se iba a dar cuenta de que eras inglesa, casi perdiste todo tu adorable acento por pasar tanto tiempo con esos chicos súper estrellas… Yo opino que él es mucho mejor que Joseph…-parloteaba mi madre en el asiento de enfrente, volqué mis ojos y me volví a responderle a Charlie.
-Sunderland…-sonreí-... ¿y vos?
-Sunderland, wow, eso es muy lindo… yo soy de Londres, toda mi familia lo es, es mas…creo que siempre lo fuimos-me comento sin quitar su sonrisa de su rostro.
-Londres…refinado, me gusta… mejor que Casa Grande, Arizona…-murmuro mi madre de nuevo y yo suspire pesado.
-Londres es muy lindo también.
-¿Pero que hace una chica de Sunderland en Los Ángeles?-me dijo con curiosidad, pero esta vez mi madre no hablo.
-…Mis… Mis padres murieron al comienzo del verano-mire con nostalgia a mi madre y después baje la mirada.
-Oh, lo siento…-me dijo sin saber que mas decir… y después de un corto silencio volvió a hablar-Entonces vos… sos Hayley… ¿Hayley Wassen?
-La misma…-abrió los ojos, sorprendido.
-Estoy muy sorprendido por la donación que estas por hacer para the Elephant Parade…
-¿Donación?
-si… 36millones de dólares a la cuenta de Eloisa, tu abuela…- ¡¿36millones?! ¿Acaso ese era todo mi dinero?
-¿Dónde te enteraste eso?
-Esta en las invitaciones-saco la invitación de su bolsillo- ¿ves?-me mostro el enunciado que decía “Presentación y Firmado de los papeles de la donación de 36millones a The Elephant Parade por Hayley Wassen”
-Esa mujer siempre haciendo estupideces, ese dinero es tuyo Hayley, no te lo puede sacar-me dijo mi madre con voz enojada.
-Charlie, necesito que me ayudes.
-Claro, por supuesto…-me miro con atención.
-Toda esta fiesta es un fraude, yo no quiero dar ese dinero, no… yo no voy a firmar los papeles, es todo un fraude para dejarme en bancarrota a mí, ella… es mala, Charles.
-¿La gran señora Hollywood? No lo creo.
-Me tenes que creer.
-¿Y si no puedo?
-Solo voz me podes ayudar Charles-le mire a los ojos con toda la pena que llevaba dentro, estaba desesperada, no tenía idea de quién era él y aún así sentía que me podría ayudar. Se quedo en silencio mirando mis ojos, y pensando. Apuesto que las mismas cosas se le pasaron por la cabeza.
-Ok-suspiro-¿Qué tengo que hacer?-sonreí y le conté mi plan.
-Primero, tenemos que encontrar la forma de hacerme entrar…-me interrumpió
-¿No se supone que deberías estar en la lista?
-…No estoy segura, pero hay que tener un plan B porsiacaso… Una vez adentro, tenemos que conseguir los papeles… tenemos que conseguir que no los firmen.
-Vos estás loca…-me dijo negando con la cabeza-…Soy un duque los duques no hacemos eso-me sonroje al saber ante la presencia de quien estaba.
-¿Duque?... así… ¿sos de la realeza?
-Mayormente eso es lo que significa…-rió.
-Bueno, solo me podría ayudar a entrar… ¿su majestad?-le dije dudosa y se carcajeo asintiendo con la cabeza, después de un par de minutos en silencio llegamos a la fiesta, Charles me ayudo a bajar de la limo y entre como si fuera su cita esa noche, todos miraban mi vestido, y mis zapatos, decidí no tomarle importancia creo que las personas que me miraban mal, era mas por que el duque me llevaba del brazo.

#54: The search for the truth.

Llegué tarde en la noche a Los Ángeles, Madame Amanda me estaba esperando, nunca la había visto fuera de la cocina y su blanco mandil de cocina, pero ahí estaba parada con un pañuelo floreado atado en la cabeza escondiendo su cabello rubio, llevaba puesto un enorme cubre-todo marrón, buscándome por todos lados entre la multitud con sus pequeños ojos pardos.
-Amanda…-me acerque a ella y mi madre había desaparecido entre la multitud.
-Oh, Hayley… pequeña Hayley, ¿Estás bien? Brandon me llamo, averigüe en que vuelo venías y vine lo más rápido que pude…
-Aii, no debiste preocuparte…-me sonroje.
-No te preocupes, de todos modos vivo cerca de aquí, pero niña, ¿tenes donde quedarte?
-Sí, tengo reservaciones en un hotel en el centro de la ciudad, estaba en camino…
-¿Queres que te lleve?-sonrío esperando un “sí” por respuesta.
-No creo que…
-No seas tonta, ¡vamos!-alzó mi única maleta y yo camine con ella hasta su auto, realmente me pareció increíble, como era posible que alguien cupiera en ese auto, en especial alguien como Madame Amanda, que se le sobre pasaban un par de Kilos y el viejo Toyota Starlet rojo, soportaba todo eso. Estábamos de camino a mi hotel y juro haber sentido como el auto iba inclinado…
-¿Estas mas flaca o es mi impresión?-pregunto mirándome por el espejo.
-Eh… si, estuve enferma, pero ya estoy mejor-no era el tiempo adecuado para contarle que era lo que tenía, tampoco tenía ganas de preocupar a otra persona más.
-Y… estoy viendo mal, ¿o tu cabello esta aparentemente más rubio?-eso era cierto, desde que deje Sunderland mi cabello se había vuelto menos zanahoria para volverse un poco mas tirando a rubio.
-Sí, supongo que es el sol…-reí viendo la punta de mi pelo atado en una trenza.
-Y tu abuela no sabe que estas aquí, ¿o sí?-le mire raro por la forma que formulo su pregunta.
-No… no sabe…-baje la mirada revisando mis dedos.
-Lo sabía, no te enteraste ¿Verdad?
-¿enterarme? ¿De que?
-Tu abuela está en bancarrota, por eso despidió a toda esa gente, pero es mas como un secreto, también dijo que tu “hermana” había aparecido… y no creo que Mary Sue sea en absoluto pariente tuyo… ¿Me equivoco?-simplemente me estremecí al escuchar su nombre de nuevo, y era todo tan tonto… ¿Cómo era posible que alguien inventara tantas cosas? ¿Y porque razón?
-¿Está en bancarrota? ¿Y de que le sirve que Mary S…-trague saliva para poder continuar-Mary Sue…?
-No sé estaba loca en busca de unos papeles, de algún dinero de un tal Timothy W. pero no sé a quién se refería… ¡Hasta se metieron en mi cocina para ver si aquellos papeles estaban ahí!-Timothy era mi padre, y yo sí sabía de que dinero hablaban, así que con interés pregunté.
-¿Y encontró los papeles?-era exactamente la razón por la que había vuelto a LA, nada más que para recuperar los papeles de mi custodia y los de mi dinero.
-Sí, es más mañana hay una fiesta… creo que esos papeles son realmente importantes… por alguna razón son motivo para festejar estando en bancarrota…-la gordita parecía no entender nada, como yo lo hacía.
-¿Mañana?... o sea ¿no va a haber nadie mañana en la casa?
-¿Necesitabas algo?
-Sí, quería recoger un par de cosas, ¿será que maña en la noche me pudo pasar por la casa una vez que Eloísa se haya ido?
-Claro, cuando quieras… mirá, aquí estamos. Si necesitas algo, no dudes en llamarme.
-Gracias Amanda…-baje del auto.
-¡Nos vemos mañana!-se despidió y el pequeño auto rojo desapareció entre el tráfico, entre al lujoso hotel en el que Kevin me había hecho una reservación y pedí mi habitación antes de llamarle para avisarle que todo estaba bien.
Nada como una hermosa mañana en Los Ángeles, la brisa marina dio unos pequeños golpes en mi ventana antes de que me despertara por completo. Pedí el desayuno a la habitación y un tradicional desayuno americano junto con mi madre quien por razones obvias no comió ni una pizca, pronto su voz se había terminado, casi no hablaba simplemente se quedaba observándome con aquellos verdes ojos exactamente como eran los míos… Almorcé con Brandon y Harmony, y nunca los había visto de ese modo, eran adorables.
La noche cayo mas rápido de lo que pensé que lo haría, tenia muchos nervios de llegar de nuevo a esa enorme casa, entre por la cocina, casi en secreto, creyendo que mi abuela ya se había ido, pero Amanda tampoco me dijo nada al respecto, así que fui directo al escritorio de mi abuela y en la oscuridad me puse a buscar los papeles por los que estaba ahí en primer lugar.
El sonido de alguien en tacones altos acercándose me hizo entrar en un estado de pánico en el cual no sabia que hacer, corrí para esconderme debajo del escritorio. Y entonces la vi por primera vez en semanas, sus perfectas ondas que solían reposar un poco mas arriba de su cadera, ahora estaba corto un poco mas debajo de las orejas… sin perder las perfectas hondas y su color chocolatoso. Sus ojos turquesas buscaban algo alrededor, no estoy segura, pero creo que noto el desorden cuando prendió la luz. Se acerco con dos pasos que hicieron que el vestido corto color rojo bailara con el movimiento rápido de su caminar, alcanzo unos papeles en lo mas alto de las repisas-mis papeles-, tenia que detenerla antes de que saliera con mis papeles en mano. Al tratar de levantarme golpee mi cabeza torpemente con el escritorio, asiendo que se diera vuelta y puso esos ojos verdes turquesa sobre mi, agarre una lámpara que había cerca para protegerme de cualquier ataque que viniese de ella.
-Dame esos papeles-le ordené tratando de controlar mi pulso.
-¿Estos?-levanto su mano izquierda y yo asentí con la cabeza-No, gracias-corrió hacia la puerta, yo hice lo mismo pero fue muy tarde, pues la cerro con llave dejándome encerrada, sin los papeles adentro de un cuarto hasta quien sabe cuándo. Caí rendida sobre el piso pensando que podría hacer… y entonces recordé lo que Harmony me dijo una vez… todas los cuartos tienen una salida secreta, solo tenia que descubrir donde estaba. Tire al piso todos los libros de la estantería, el tiempo corría y no encontraba una salida, cuando ya había tirado todos los libros al piso volví a la puerta para tratar de escuchar si seguían en la casa… se escuchaban tacones altos de aquí para allá, seguían en la casa y yo tenia todavía una oportunidad de detenerlas. Volví mi mirada al pequeño cuarto, me acerque al mueble que tenia todos los libros ahora en el piso, y se me ocurrió moverlo, tome mucho aire y con ambas manos empuje lo poco que se podía, por el tamaño del cuarto… y ahí estaba, una pequeña puertita que sabia que me llevaría fuera de ahí. Baje por las pequeñas escaleras corriendo, hasta llegar al garaje donde vi alejarse a la gran limosina blanca, era muy tarde, tenia que buscar otra forma de recuperar esos papeles. Subí a la cocina.
-Hayley…-se sorprendió Amanda de verme-…tenes…tierra por todos lados-limpie un poco mi nariz y mi cabello-¿Dónde te metiste?
-Eso no es importante ahora…Necesito ir a la fiesta… ¿Me podes llevar?-ella enarco las cejas.
-No creo, estoy casi sin gasolina… y además no podes ir vestida así… primero que no te van a dejar entrar…
-Pero ¿Cómo voy a ir?
-Yo…-una voz detrás de la gordita hablo tímidamente-…Yo te puedo prestar mi bicicleta-dijo un hombre tímido pero con intenciones buenas.
-Perfecto-sonreí
-bueno pero ahora tenes que ir a buscar algo que ponerte, vamos, vení conmigo-me tomo del brazo y subimos a mi cuarto. Que ahora era el cuarto de Mary Sue, me puse uno de sus vestidos, que lamentablemente, estaba demasiado delgada como para que alguno de ellos me quedara bien. Excepto uno, era un vestido de terciopelo, largo de un verde petróleo que me quedaba a la perfección, exceptuando tal vez porque era un tantito largo…
Con mi vestido largo, converses y apunto de subirme a una bicicleta para pedalear hasta el centro de la ciudad. Estaba totalmente rematada si creía que eso era posible de hacer.

domingo, 6 de septiembre de 2009

#53: Last goodbye

Estaba decidido, me iba esa noche, pero todavía tenía muchas horas para arreglarlo todo, el almuerzo fue corto y casi sin palabras, creo que mi madre fue la que hablo mas, aun así sabiendo de que no le iban a responder, ella hablaba tan extrovertidamente tal y como la recordaba, ella podía haberse pasado horas hablando sola en el espejo y aun así, se divertía muchísimo, ella me convenció para que hablara una vez mas con Marilyn y su familia antes de irme. Lo hice, y finalmente Chuck estuvo feliz de verme, y saber quién era. Yo tenía familia, pero no era esa. Marilyn me dijo que ella misma arreglaría todo para que todo lo que quedaba por hacer de mi tratamiento, me lo hicieran en Los Ángeles. Una gran parte de mí estaba extremadamente feliz por el simple hecho de que Joe no me tendría que ver sufrir de ese modo, y de que yo tampoco lo vería hacerlo.
Tenía todo listo, pero antes de irme quería hablar con Kevin, para que por lo menos una persona supiera donde iba a estar y todo lo necesario por si me pasaba algo.
-…hemos visto ir y venir a muchísimas chicas, Hayley, y te aseguro que ninguna como vos… Joe no te va a dejar ir tan fácil… solo teme perderte demasiado rápido… eso es todo-me aclaro Kevin pero yo sabía que había algo mas. Antes de irme, a la mitad de la noche, entre al cuarto de Joseph, el estaba completamente dormido, o por lo menos lo aparentaba. Recorrí una vez mas su habitación, dejé la carta que le había escrito personalmente sobre su escritorio y antes de irme busque en su ropero, la camisa blanca del día que ambos rompimos nuestras promesas y nos prometimos amor por siempre.
Me dolía demasiado dejarlo sin despedirme, así como una niña tonta, no pude evitar llorar un par de lágrimas más antes de salir del cuarto.

Y ahí iba yo sentada en primera clase en un avión de ida a Los Ángeles, California y eso, significaba, muy lejos de mi hogar. Kevin arreglo todo para que viajara con las mayores comodidades, realmente siempre había necesitado un hermano como Kevin; Joe, Nick y Frankie tenían muchísima suerte y aquella casa en los suburbios se había convertido finalmente en mi hogar, y estaba orgullosa de llamarle de ese modo. Antes de salir de San Francisco, llame a Brandon para ver si había algún modo de hacerme entrar a la casa, el punto de todo esto, era entrar a la casa y tratar de no ser vista por Eloísa, sacar los papeles de mi custodia, dárselos a Chuckens y a Marilyn para así el dinero que tenía en este momento Eloísa en su poder, pudiese ser devuelto a Chuckens quien era el verdadero dueño-vivo-, el problema empezaba en Brad contándome que había terminado de despedir a por lo menos 13 personas que trabajaban en la casa, incluyendo a él y a Harmony, pero que si había una posibilidad de entrar, Madame Amanda seguía en la casa. Mi mayor miedo era que nadie sabía dónde estaba Mary Sue. Trate de calmarme, y dormir un rato. Tenía a mi madre conmigo, que me recordó tomar mis pastillas… saque el pequeño potecito blanco de mi bolso, pedí un vaso de agua tratando de no despertar a nadie, después de tomar la pastilla empecé a leer la etiqueta, me carcajee sola y mire a mi madre durmiendo alado mío, cuando encontré que decía: “Efectos secundarios: …posibles alucinaciones, táctiles, olfativas y/o visuales…”, eso lo explicaba todo. Me eche un sueñito, ya más tranquila dándole una última mirada a la gran ciudad de San Francisco.