Los días pasaron y cada vez me acercaba a Brad mas, era muy divertido estar con él, era la única persona que realmente me hacía sentir bien. En toda esta “amistad” había un problema, Harmony. Ella dejo de ser “educada” con migo, y empezó a tratarme mal, bueno… no MAL… pero no me trataba bien tampoco. Ella era la única, después todos en la casa eran muy buenos, incluso Madame Amanda, que siempre me preparaba la comida que quería. Me empecé a sentir un poco claustrofóbica en la enorme casa, no conocía casi nada de la ciudad, y realmente quería conocerla, Brad me había prometido llevarme a la playa a almorzar, pero casi nunca tenía tiempo.
Así que me pasaba casi todo el tiempo en la cocina, o a veces en la sala de música que tenía mi abuela (era realmente grande) y me gustaba practicar un poco en el piano, solía tener uno en Sunderland, no toco perfecto pero algo sé.
Estaba muy concentrada tratando de sacar una pieza que casi no me di cuenta que Brad se sentó alado mío, sonreí con disimulo y mire con cuidado con el rabillo del ojo. El observaba con cuidado como mis dedos bailaban profesionalmente sobre las teclas del piano. Posicionó los suyos del otro lado, y empezó a seguirme, no lo hacía nada mal, es más, era bastante bueno en esto, empezamos a competir sobre el piano, se ponía cada vez más divertido, y en el momento más inoportuno, nuestras manos se encontraron justo en medio del piano.
Por suerte mi mano estaba debajo de la suya, me puse tan nerviosa que si su suave mano no hubiera estado arriba de la mía, me hubiera puesto a temblar. Me quede como tonta mirando nuestras manos-como si eso solucionara toda la adrenalina que sentía adentro- ninguno movió su mano de ahí y mi concentración fue interrumpida por su voz cristalina.
- ¿Seguís queriendo ir a conocer la playa?-reí entre dientes al tiempo que le sonreía, sin hacer contacto visual, deslice mi mano por debajo de la suya, llevándola a las ultimas notas que faltaban para completar la canción.
Salimos del cuarto de música riendo hacia la cocina para recoger las cosas para el picnic. Fuimos hacia el garaje, y ahí además de los 9 autos de Eloísa, estaba la motocicleta de Brandon.
- No me digas que tenes miedo-rió.
- Sunderland está llena de estas.
- entonces, vamos-me lanzó el casco al tiempo que se subía a la moto y yo le sonreía. Condujo atreves de la carretera me dijo que me sostuviera, así que rodee su cintura con mis brazos y me llevó a la parte más linda de toda la costa oeste-según él- y armamos nuestro picnic, todo lo había cocinado él, era tan perfecto, llevaba tiempo sin sentirme así.
Almorzamos bajo el sol y el sonido de la playa, haciendo chistes y hablando estupideces, y volvimos a casa, entramos por la cocina, tenía que subir a cambiarme porque me hacía demasiado calor-me cambiaba como 3 veces al día por esa razón-estaba cruzando el comedor e ignore que Eloísa tenía compañía, caminaba mirando cuidadosamente mis pasos para no caerme-muy típico de mi-y una aterciopelada y familiar voz me saco de mis pensamientos, levante la mirada y deje de caminar, mire para un lado tratando de acordarme de esa voz, hasta que mi abuela me llamo por mi nombre...
jueves, 9 de julio de 2009
#9: Becoming something more.
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