No desayune esa mañana, ya no tenía ganas después de eso. Me fui a sentar a ver tv con Joe en la sala donde siempre estaba Joe.
-Nick me conto sobre sus anillos-le comente.
-¿que te conto?
-lo que era… o sea que no… podían… ya sabes.
-No es que no podamos. De poder podemos, solo que tenemos que tomar la decisión correcta, ¿entendes?-me explico.
-¿Que quiere decir eso?
-Mmmh, “el verdadero amor, espera”-leyó su anillo-el verdadero amor tiene que esperar a que estemos listos, o a ser encontrado-sonrió dulcemente cada palabra era cierta sus ojos me lo decían con entusiasmo.
-Y…¿¿vos…??-pregunte esperando que me entendiera.
-No, no…-negó con la cabeza tal vez un poco colorado-mi verdadero amor sigue en espera-rio y me miro con ojos brillantes de esperanza- y ¿¿ vos…??-pregunto de la misma forma que yo le formule mi pregunta.
-Creo que también estoy haciendo esperar a mi “verdadero amor”… es solo que no quiero encontrarlo, ¿te podes imaginar lo difícil que sería eso?-reí sola de solo imaginármelo.
-¿Por que?-pregunto un poco confundido.
-Cuando encontrás tu verdadero amor, significa que encontrás a esa persona… la que te entiende te comprende, y de verdad sentís que te…-suspire-…ama con todo su ser…y es totalmente imposible negarte a eso…nada puede romper eso…-me estaba basando completamente en la relación mas perfecta que había visto en todos mis años de vida, y eso que tuve unas buenas relaciones por mi parte, estaba en una-ni siquiera la muerte-murmure terminando de hablar sobre mis padres.
-Exactamente pero… ¿por que no queres encontrar a ese alguien?
-Creo que tengo miedo a llegar a amarle demasiad y despues perderlo.
-No me vas a perder-murmuro y yo no le entendí ni escuche.
-¿Que?-pregunte tratando de que me repitiera lo que no llegue a escuchar.
-Nada-Sonrió gracioso y me quede pensando.
Después del almuerzo subí a mi dormitorio y en un libro de los de una caja que olvide desempacar. Escribía boludeses y escuche esa peculiar acampanada voz de tras de mí.
-Hayley…-todo mi cuerpo se paralizo y me di vuelta con cuidado.
-Mary…-dije con un hilo de voz.
-¿Que haces?-llevaba una sonrisa que sabía que no me pertenecía.
-nada escribo boludeces…
-¿Es tu diario?
-No, es un libro viejo que encontré con una hoja vacía, llámenme tonta pero me gusta hacer eso-reí despacito cerrando éste.
-Oh, bueno… mejor me voy…
-Mary, ¿viste a Nick?-Pregunte por que no le había visto en todo el día.
-¿Lo deje abajo, por?- ¿a que se refería con “lo deje”?
-¿dejaste?
-Ah sí, nos quedamos hablando es muy interesante-sonrió-y divertido… creo que tenes suerte, no deberías dejarlo ir-su mirada escondía algo, camino alrededor de mi cuarto y salió por la puerta.
Después de un rato entro Nick y beso mi cuello.
-¿Como estas?-pregunto cariñoso
-mmh…-dije un poco cansada mirándole a los ojos-¿porque no me explicaste lo del anillo…?
-¿explicarte?... si lo hice-afirmo.
-No me dijiste que era tu decisión… no me…-me paro demasiado rápido y me sostuvo las muñecas con fuerza y me acerco lo mas que pudo, sus ojos demostraban que estaba realmente enojado pero no entendí por que, sus manos empezaban a lastimarme.
-¿Que se suponía que te dijera? ¿Que?-no era mi intención molestarle tanto y entonces me beso-… ¿eso queres? Bueno. ¡Hagámoslo!-abrí mis ojos como platos cuando se saco la remera en ese instante, y por fin vi su hermoso torso que solo me había imaginado en la oscuridad, me quede sin respiración por dos segundos en los que lo estudie de arriba abajo, se volvió para besarme con la misma torpeza y pasión de hace unos segundos, me abrazo de tal forma que me tenia atrapada entre sus brazos, no entendía nada y trataba de pensar la forma en la de detenerle. ¡¡Pero era tan irresistible!! Tenerlo enfrente de ese modo ya era demasiado. Me arme de valor y con ambas manos le empuje para atrás, para que se diera cuenta de que no era lo que yo quería.
-No, Nicholas. ¡No es lo que quiero!-le dije mirándole con las cejas enarcadas y mis ojos empañadnos por saber lo que pensaba de mi-Solo… ¿por que no me dijiste?
El camino a través de la habitación, se sentó sobre mi cama y agarro su cabeza con ambas manos.
-I love you…-me dijo sin terminar la frase.
-But…- le hice continuar.
-But Im not Ready yet-terminó por su lado.
-no pido por eso, vas a estar listo cuando lo estés-me senté alado suyo y apoye mi cabeza sobre su hombro-yo tampoco estoy lista.
Nos quedamos en silencio.
-¿y que hiciste con Mary Sue?-pregunte.
-¿con Mary Sue?-pregunto nervioso-nada, charlamos un rato-respiraba acelerado pero decidí ignorarlo.
-Oh-¿me escondía algo? Y si era eso ¿Porque lo hacía?-Estoy cansada-me eche en mi cama y me acomode como para que él se echara alado mío. No lo hizo.
-bueno, mejor te dejo dormir-beso mi frente-cuando despiertes ásemelo saber-sonrió y salió del cuarto y yo quede como que, ¡¿huh?!
Quede totalmente dormida hasta el pasar del atardecer, pudieron haber entrado a mi cuarto y yo no me hubiera dado cuenta nunca, vi en la oscuridad mis libros desordenados sobre mi escritorio, no me importo, lo que más me interesaba era el hecho de que no había rastro de Nicholas en ninguna parte, normalmente hubiera ido a despertarme… baje de mi cama y su remera que estaba en el piso cuando se fue. Ya no estaba, tal vez se la había llevado con él cuándo se fue en la tarde. Pero no recuerdo que eso hubiera pasado…
Baje con cuidado por las gradas, tratando de no hacer ruido alguno. Entre a la cocina y no me moleste en encender la luz, me estaba sirviendo un vaso de agua cuando sentí que alguien mas estaba en la cocina conmigo me di la vuelta y vi a Mary Sue con una sonrisa malvada en el rostro y una mano escondida detrás de su espalda.
-Mary que haces aquí-susurre en el silencio.
-deja de hacerte a la buenita conmigo, ya sé que nos viste a mí y a Brandon no soy estúpida-y entonces rodeo mi delgado y frágil cuello con un gran cuchillo de carne. Empecé a temblar mientras la morena susurraba cosas a mi oído.
-ni se te ocurra decir una palabra, tus días están contados desde ahora todo lo que hagas va a ser saboteado-el cuchillo jugaba raspando mi cuello y trague saliva con mucha dificultad-y eso incluye a Nick…-rio despacito-sip, te metes conmigo, y yo te destruyo-no me alcanzaba el valor para decir alguna cosa al respecto y sentí como alguien apartaba con muchísima fuerza el cuchillo de mi garganta, me apoye sobre el mesón mientras este extraño me rodeaba con sus brazos, no me había dado cuenta que el cuchillo yacía ahí y mi mano empezó a sangrar por el corte que me había probocado,
me retorcía de dolor y me quejé un par de veces en los brazos de mi héroe. No hubo intercambio de palabras, simplemente me saco de ahí y hasta que entramos al baño no pude saber quién era, esos ojos color miel me miraban confundidos. Mientras yo apretaba mi mano ensangrentada, y las lagrimas me caían por las mejillas al compás de mi desesperada respiración.
-¿Por que?-pregunto sin entender.
-No se-le repuse con lagrimas y dolor.
-Dios-exclamo agarrando mi mano, la extendió, dolía muchísimo, la lavo por mí, porque yo simplemente no podía ver, hizo todo con muchísimo cuidado, la vendo de la misma forma con algunas vendas que encontró en el botiquín-ya esta-inspiro muchísimo aire-ya podes mirar-no mire, tenía miedo, le abrace muy fuerte mientras las lagrimas se me caían y era imposible evitarlo-tranquila-susurraba a mi oído abrazándome de la misma forma.
-Soy muy estúpida, ¡tengo miedo! Joe, No puedo tenerle miedo…-mire mi mano-me va a arruinar todo… y lo peor es que nadie me va a creer…nadie.
-yo si-me prometió. Caminamos agarrados de la mano de vuelta a mi habitación. Tenía miedo de que la loca se apareciera de nuevo en la oscuridad y ahora tenga un arma machismo más letal. No deje que Joe caminara solo por el pasillo después de eso, así que se quedo conmigo, despiertos los dos todo lo que quedaba de la noche. Nos quedamos la mayoría de la noche en completo silencio. El estaba echado en mi cama y yo sobre él-apoyada en su pecho-, trataba de no pensar en la forma en la que el cuchillo había jugado en mi garganta. Y el dolor que seguía teniendo en mi mano.
-Nick me conto sobre sus anillos-le comente.
-¿que te conto?
-lo que era… o sea que no… podían… ya sabes.
-No es que no podamos. De poder podemos, solo que tenemos que tomar la decisión correcta, ¿entendes?-me explico.
-¿Que quiere decir eso?
-Mmmh, “el verdadero amor, espera”-leyó su anillo-el verdadero amor tiene que esperar a que estemos listos, o a ser encontrado-sonrió dulcemente cada palabra era cierta sus ojos me lo decían con entusiasmo.
-Y…¿¿vos…??-pregunte esperando que me entendiera.
-No, no…-negó con la cabeza tal vez un poco colorado-mi verdadero amor sigue en espera-rio y me miro con ojos brillantes de esperanza- y ¿¿ vos…??-pregunto de la misma forma que yo le formule mi pregunta.
-Creo que también estoy haciendo esperar a mi “verdadero amor”… es solo que no quiero encontrarlo, ¿te podes imaginar lo difícil que sería eso?-reí sola de solo imaginármelo.
-¿Por que?-pregunto un poco confundido.
-Cuando encontrás tu verdadero amor, significa que encontrás a esa persona… la que te entiende te comprende, y de verdad sentís que te…-suspire-…ama con todo su ser…y es totalmente imposible negarte a eso…nada puede romper eso…-me estaba basando completamente en la relación mas perfecta que había visto en todos mis años de vida, y eso que tuve unas buenas relaciones por mi parte, estaba en una-ni siquiera la muerte-murmure terminando de hablar sobre mis padres.
-Exactamente pero… ¿por que no queres encontrar a ese alguien?
-Creo que tengo miedo a llegar a amarle demasiad y despues perderlo.
-No me vas a perder-murmuro y yo no le entendí ni escuche.
-¿Que?-pregunte tratando de que me repitiera lo que no llegue a escuchar.
-Nada-Sonrió gracioso y me quede pensando.
Después del almuerzo subí a mi dormitorio y en un libro de los de una caja que olvide desempacar. Escribía boludeses y escuche esa peculiar acampanada voz de tras de mí.
-Hayley…-todo mi cuerpo se paralizo y me di vuelta con cuidado.
-Mary…-dije con un hilo de voz.
-¿Que haces?-llevaba una sonrisa que sabía que no me pertenecía.
-nada escribo boludeces…
-¿Es tu diario?
-No, es un libro viejo que encontré con una hoja vacía, llámenme tonta pero me gusta hacer eso-reí despacito cerrando éste.
-Oh, bueno… mejor me voy…
-Mary, ¿viste a Nick?-Pregunte por que no le había visto en todo el día.
-¿Lo deje abajo, por?- ¿a que se refería con “lo deje”?
-¿dejaste?
-Ah sí, nos quedamos hablando es muy interesante-sonrió-y divertido… creo que tenes suerte, no deberías dejarlo ir-su mirada escondía algo, camino alrededor de mi cuarto y salió por la puerta.
Después de un rato entro Nick y beso mi cuello.
-¿Como estas?-pregunto cariñoso
-mmh…-dije un poco cansada mirándole a los ojos-¿porque no me explicaste lo del anillo…?
-¿explicarte?... si lo hice-afirmo.
-No me dijiste que era tu decisión… no me…-me paro demasiado rápido y me sostuvo las muñecas con fuerza y me acerco lo mas que pudo, sus ojos demostraban que estaba realmente enojado pero no entendí por que, sus manos empezaban a lastimarme.
-¿Que se suponía que te dijera? ¿Que?-no era mi intención molestarle tanto y entonces me beso-… ¿eso queres? Bueno. ¡Hagámoslo!-abrí mis ojos como platos cuando se saco la remera en ese instante, y por fin vi su hermoso torso que solo me había imaginado en la oscuridad, me quede sin respiración por dos segundos en los que lo estudie de arriba abajo, se volvió para besarme con la misma torpeza y pasión de hace unos segundos, me abrazo de tal forma que me tenia atrapada entre sus brazos, no entendía nada y trataba de pensar la forma en la de detenerle. ¡¡Pero era tan irresistible!! Tenerlo enfrente de ese modo ya era demasiado. Me arme de valor y con ambas manos le empuje para atrás, para que se diera cuenta de que no era lo que yo quería.
-No, Nicholas. ¡No es lo que quiero!-le dije mirándole con las cejas enarcadas y mis ojos empañadnos por saber lo que pensaba de mi-Solo… ¿por que no me dijiste?
El camino a través de la habitación, se sentó sobre mi cama y agarro su cabeza con ambas manos.
-I love you…-me dijo sin terminar la frase.
-But…- le hice continuar.
-But Im not Ready yet-terminó por su lado.
-no pido por eso, vas a estar listo cuando lo estés-me senté alado suyo y apoye mi cabeza sobre su hombro-yo tampoco estoy lista.
Nos quedamos en silencio.
-¿y que hiciste con Mary Sue?-pregunte.
-¿con Mary Sue?-pregunto nervioso-nada, charlamos un rato-respiraba acelerado pero decidí ignorarlo.
-Oh-¿me escondía algo? Y si era eso ¿Porque lo hacía?-Estoy cansada-me eche en mi cama y me acomode como para que él se echara alado mío. No lo hizo.
-bueno, mejor te dejo dormir-beso mi frente-cuando despiertes ásemelo saber-sonrió y salió del cuarto y yo quede como que, ¡¿huh?!
Quede totalmente dormida hasta el pasar del atardecer, pudieron haber entrado a mi cuarto y yo no me hubiera dado cuenta nunca, vi en la oscuridad mis libros desordenados sobre mi escritorio, no me importo, lo que más me interesaba era el hecho de que no había rastro de Nicholas en ninguna parte, normalmente hubiera ido a despertarme… baje de mi cama y su remera que estaba en el piso cuando se fue. Ya no estaba, tal vez se la había llevado con él cuándo se fue en la tarde. Pero no recuerdo que eso hubiera pasado…
Baje con cuidado por las gradas, tratando de no hacer ruido alguno. Entre a la cocina y no me moleste en encender la luz, me estaba sirviendo un vaso de agua cuando sentí que alguien mas estaba en la cocina conmigo me di la vuelta y vi a Mary Sue con una sonrisa malvada en el rostro y una mano escondida detrás de su espalda.
-Mary que haces aquí-susurre en el silencio.
-deja de hacerte a la buenita conmigo, ya sé que nos viste a mí y a Brandon no soy estúpida-y entonces rodeo mi delgado y frágil cuello con un gran cuchillo de carne. Empecé a temblar mientras la morena susurraba cosas a mi oído.
-ni se te ocurra decir una palabra, tus días están contados desde ahora todo lo que hagas va a ser saboteado-el cuchillo jugaba raspando mi cuello y trague saliva con mucha dificultad-y eso incluye a Nick…-rio despacito-sip, te metes conmigo, y yo te destruyo-no me alcanzaba el valor para decir alguna cosa al respecto y sentí como alguien apartaba con muchísima fuerza el cuchillo de mi garganta, me apoye sobre el mesón mientras este extraño me rodeaba con sus brazos, no me había dado cuenta que el cuchillo yacía ahí y mi mano empezó a sangrar por el corte que me había probocado,
me retorcía de dolor y me quejé un par de veces en los brazos de mi héroe. No hubo intercambio de palabras, simplemente me saco de ahí y hasta que entramos al baño no pude saber quién era, esos ojos color miel me miraban confundidos. Mientras yo apretaba mi mano ensangrentada, y las lagrimas me caían por las mejillas al compás de mi desesperada respiración.-¿Por que?-pregunto sin entender.
-No se-le repuse con lagrimas y dolor.
-Dios-exclamo agarrando mi mano, la extendió, dolía muchísimo, la lavo por mí, porque yo simplemente no podía ver, hizo todo con muchísimo cuidado, la vendo de la misma forma con algunas vendas que encontró en el botiquín-ya esta-inspiro muchísimo aire-ya podes mirar-no mire, tenía miedo, le abrace muy fuerte mientras las lagrimas se me caían y era imposible evitarlo-tranquila-susurraba a mi oído abrazándome de la misma forma.
-Soy muy estúpida, ¡tengo miedo! Joe, No puedo tenerle miedo…-mire mi mano-me va a arruinar todo… y lo peor es que nadie me va a creer…nadie.-yo si-me prometió. Caminamos agarrados de la mano de vuelta a mi habitación. Tenía miedo de que la loca se apareciera de nuevo en la oscuridad y ahora tenga un arma machismo más letal. No deje que Joe caminara solo por el pasillo después de eso, así que se quedo conmigo, despiertos los dos todo lo que quedaba de la noche. Nos quedamos la mayoría de la noche en completo silencio. El estaba echado en mi cama y yo sobre él-apoyada en su pecho-, trataba de no pensar en la forma en la que el cuchillo había jugado en mi garganta. Y el dolor que seguía teniendo en mi mano.

No hay comentarios:
Publicar un comentario