Esa noche devolví todo lo que tenía en mi pancita-de nuevo- y obviamente no le dije nada a Joe para que no se preocupara, pero tenía que encontrar la forma de descubrir que era lo que tenía.
Yo pensaba que en la casa íbamos a vivir solo nosotros 4, pero al parecer toda la familia Jonas se estaba mudando, fue una muy buena sorpresa para mí encontrarme con los padres de los chicos y con el pequeño hermanito, a la entrada de la casa. Por lo menos el no se iba a aburrir. Había muchísimos niños de su edad alrededor de la cuadra.
La señora Jonas era como tener una madre de nuevo, ella siempre se preocupaba de mí, y ni siquiera me conocía lo suficiente. Ella fue la primera persona en darse cuenta que algo pasaba entre yo y Joe, a pesar de que por alguna razón mi humor con él cerca empeoraba, no lo quería así, porque me hacía daño a mi misma y a un peor, le lastimaba sabiendo que lo hacía.
Aunque Denisse se había enterado de lo nuestro estando apenas un par de horas en la casa con nosotros, no decía nada en absoluto. A la hora del almuerzo nos sentamos todos juntos en una gran mesa a comer.
-Hayley… ¿Viste los periódicos? Tu abuela está muy preocupada…-me dijo el señor Jonas pasándome el puré de papas.
-…Deberías volver-me dijo Denisse con un tono de preocupación maternal en su voz.
-¡Pero no lo va a hacer así que déjenla en paz!-dijo Joe defendiéndome, el rostro de Denisse se tenso para luego mirarle al señor Jonas.
Todos me miraban esperando que dijera algo, mientras yo trataba de esconder mis temblores de nervios. Tome mucho aire y pronuncie un par de débiles palabras-…voy a hablar con ella-dije tratando de terminar con la tensión que se había ocasionado por mi culpa.
-No te sientas obligada… sos bienvenida aquí todo el tiempo que quieras-me dijo el señor Jonas con una sonrisa que hizo que todos mis nervios cesaran.
Después de eso terminamos de almorzar normal y a pesar de que había devuelto todo, la noche anterior mi apetito estaba más que abierto.
Mi habitación era una cerca de las escaleras, el cuarto de huéspedes en realidad, pero ahí era donde me iba a quedar por unos días hasta que descubriera cómo hacer para poder sacar todo el dinero que tenía en cuentas a mi nombre.
Estaba sola así que vi la oportunidad perfecta para entrar a internet y averiguar algo sobre lo que tenía.
-Internet…Internet…-murmuraba buscando la página indicada, escribí los síntomas cada uno de ellos, “Vomito, sangrado de nariz, mareos, olvidar cosas importantes…” encontré una página que probablemente me pudo haber dado la respuesta si no fuera por que escuche a Kevin detrás mío y de los nervios cerré la pagina sin anotar primero
-¿Queres salir a comer o algo así con los chicos?-me ofreció.
-Ok, dejame que me peine un poco y salgo-le sonreí y fui al baño me peine y salí corriendo al jardín, me sentía bastante bien, realmente esperaba que todo lo que me había pasado fuese solo un mal estar pasajero.
Nos la pasamos toda la tarde en las calles de San Francisco junto con Kevin, Nick y Joe, me mostraron lugares fantásticos y me encanto conocer un poco mas de la ciudad.
Volvimos justo para la cena, la cual fue casi o menos igual al almuerzo, la tensión estaba presente pero fue pasajera una vez que empezamos a contar nuestro día. Ninguno se había dado cuenta-o por lo menos yo lo veía así- de que Frankie no estaba hasta que entro por la puerta muy sonriente.
-Frankster, ¿dónde estabas?-pregunto el señor Jonas
-En la casa de unos vecinos, son muy buenos… y-me miro extrañado-…apellidan Wassen-me colore por completo y Joe abrió los ojos como platos-apuesto que son parientes, ¿No crees Hayley?-asentí con la cabeza con los ojos mas que abiertos.
-Seguro que sí.
-¿Me perdí de algo?-pregunto Denisse cuando vio nuestros rostros.
-No…-negó Joe-Nada de nada, mami…-le sonrió y después me miro.
-Bueno si es así, ven Frankie, come algo.
-Los señores Wassen ya me invitaron a cenar… Chuck es ingles. Y su hija es adorable…-sonrió.
-¿Cómo es eso posible? ¿Eh?-Dijo Nick divertido y tal vez en un mal momento-¡Frankie consiguió novia y yo sigo soltero!-de nuevo enrojecí por completo y todos rieron-no necesaria mente de mi colorado rostro pero…
Al terminar la cena pasaron un par de horas antes de que todos decidiéramos irnos a dormir, estaba en mi baño cuando de nuevo me sentí mi estomago un poco revuelto y no pude evitar devolver todo lo que había comido, todo. Creí haber escuchado a alguien en mi dormitorio, y sea quien fuese sido-si fue alguien-me había escuchado.
domingo, 23 de agosto de 2009
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