lunes, 10 de agosto de 2009

#37: Never let you down

Cada uno se consiguió su propio dormitorio, desperté en la cama de mi habitación en el hotel, era el día del concierto y además de eso nos quedaríamos un par de días mas, así podría “conocer” la ciudad, pero en realidad tenía que averiguar sobre este tío.
Fui a bañarme estaba mirándome en el espejo la cicatriz que cruzaba mi nuca-que estaba rapada pero por suerte podía ocultarla con en pelo, pero después me revise el rostro y me encontraba extrañamente pálida, mas de lo normal…no le di importancia y entre a la ducha, cuando salí olvide de mi ropa interior-odio cuando me pasa eso-en la habitación. Me puse la toalla y abrí la puerta, y ahí estaba el con sus ojos color miel mirándome con deseo, me rodeo con un brazo la cintura y me empujo para adentro no podía sacarle la mirada de sus ojos y sus ojos no se apartaban de los míos, me llevo en pasos sincronizados teniendo cuidado de no pisar mis pies descalzos, chocamos con la pared, y con la mano libre puso con muchísima delicadeza su mano en mi cuello/mandíbula y se acerco lentamente hasta tocar mis labios, entonces cerré por fin los ojos y le rodee el cuello con los brazos y nos besamos de lo mas apasionado y cuando habíamos terminado de recorrer toda la pared del baño-tirando todo a nuestro paso-recordé que ¡no tenia ropa! Y que estaba entoallada, entonces le empuje y abrí mis ojos como platos, al mismo tiempo que mis mejillas se volvieron todas rojas.
-Oh…-no me salían las palabras así que simplemente lo deje ahí.
-Oh…-repitió con una sonrisa
-¡Salí!, ¡Salí!-le dije mientras le empujaba fuera del baño y el parecía no darme bola en absoluto, simplemente se quedaba parado sonriendo con esa cara de solcito que me encantaba tanto, recorría con la mano que tenia libre por mi pecoso hombro y disfrutaba cada momento de este-¡Joseph! ¡Chau!-lo bote del baño y de la habitación.
Después de vestirme completamente, baje para desayunar eran tipo 9 de la mañana y una vez abajo me reencontré con Joe quien seguía con esa sonrisita en su rostro.
-¿Lista?-pregunto.
-¿Para comer? Si…-le dije sin saber a que se refería.
-No, o…bueno tambien…pero a lo que refiero es que si estas lista para ir a buscar a Chuck… tu tío.
-¿Ahora?
-Es ahora o nunca.
-Pero yo voy a hacer esto sola, no tenes por que acompañarme, de verdad.
-¡Tengo que! Ya se demasiado como para dejarte hacer esto sola.
-No Joe, voy a hacer esto sola.
-No-me contradijo
-Si-le repuse en tono de discusión.
-No…-dijo con un tono divertido tratando de evitar que peleáramos. volqué los ojos sin responderle y se acerco Kevin.
-¿Por qué pelan?
-No estamos peleando-respondimos a coro con Joe.
-entonces ¿Por qué tanto escándalo?
-tengo que irme a hacer…-pensé bien lo que iba a decir-tengo que ir a averiguar unas cosas…-le dije tratando de no mentir.
-Y yo le voy a acompañar-dijo Joe con una sonrisa en el rostro y yo le mire feo-¡Vamos!-dijo llevándome a la puerta entre risas. Pero yo seguía con mi cara enojada.
-Bueno, tienen que estar aquí antes de las 4, tenemos prueba de sonido…Pero ¿Y que le digo a Nick?-pregunto Kevin a nuestras espaldas.
-Decile que le llamo más tarde-fue lo último que me alcanzo a decirle antes de que Joe me jalara para afuera por completo.
Los flashes nos comieron por completo Joe tuvo la delicadeza de no agarrarme la mano, camino atrás mío hasta el auto sonriendo y saludando a las chicas que gritaban y sacaban fotos.
-y bien, ¿a donde vamos primero?-pregunto Joe estando ya en el auto.
-Aquí-saque el sobre de la carta donde decía la calle de la casa-por lo menos sabemos la calle
-¿Y el numero?-pregunto
-No hay nada…
-¿Y como averiguamos eso?
-Con vos siendo… vos, no se puede. ¡Por eso quería venir sola!-le reclame y el río.
-vos estas mal, mira, con yo siendo yo vamos a averiguarlo todo muchísimo mas fácil…-sonrío.
Cruzamos la ciudad y cuando por fin llegamos a esa calle vimos alrededor de 50 casas exactamente iguales, un vecindario realmente adorable, con todas las casas blancas y sus jardines delanteros muy bien decorados, habían niños en todos lados y los vecinos parecían muy amigables, aparcamos el auto a un lado de la calle, cuando Joe bajo del auto todos se quedaron mirando, después me abrió la puerta y baje yo. Caminamos sobre la acera y todos parecían estar mirándonos, fue un poco incomodo el silencio que se produjo derepente, y mientras buscábamos en los buzones mi apellido-Joe pretendía que nada pasaba-nos acercamos a una niña que como todos alrededor estaba mirándonos con los ojos como platos. Era una pequeña de ojos grises, que al tiempo que veía como nos acercábamos a ella trataba de peinarse su desordenado cabello rubio que caía sobre sus hombros.
-Hola, eeh…tratamos de encontrar la casa de los Wassen, ¿nos podes ayudar?-hablo Joe, y la niña casi se desmaya, y no podía hablar de la emoción.
-Wa…Wa…Wassen?-pregunto tartamudeante.
-Si, ¿Sabes donde es?-le dije yo esta vez para que la niña pudiera respirar.
-Claro…Claro-dijo recuperándose un poco.
-¿Nos llevarías?-dijo Joe y la niña cayo al piso desmayada.
-¡Joe!...Agg, tenias que hablar… ¿no?-me agache tratando de ayudar a la niña-…”con yo siendo yo vamos a averiguarlo todo muchísimo mas fácil” si claro…-la niña por fin recobro la conciencia y le ayude a pararse.
-Los Wassen, claro… yo se donde es… ¿Chuckens y Marilyn Wassen?-pregunto la niña ya de pie y no sabíamos de quienes nos estaba hablando.
-¿Quién y Quien?-pregunte sin dejarle hablar a Joe.
-Los Wassen, son Chuckens, Marilyn y sus hijos, Carlie y el bebe que nació hace unos meses, Austin… esos son los Wassen, los de la casa 12-le mire a Joe con los ojos empañados de emoción, tenia familia y era mas grande de lo que pensaba, sonreía de oreja a oreja, pero… ¿Cómo estar segura de que eran ellos?
-Descríbelos-dijo Joe y casi sonó como una orden.
-Umm, bueno, son… Ingleses-mi sonrisa fue acompañada por mis mejillas enrojecidas por alguna razón-y… Chuck es pelirrojo… ¿Eso sirve de algo?
-Totalmente, gracias-dijo Joe y caminamos de vuelta al auto.
-Joe, es el… lo encontramos.
-Bueno, si, pero… ¿Qué le vas a decir?-No lo había pensado.
-No se-me encogí de hombros.
-¿No pensaste en eso?
-No. Agg…
-Mira te digo una cosa, vamos a almorzar, después a la prueba de sonido y el concierto en la noche, tenes todo ese tiempo para pensar, y mañana volvemos, ¿te parece?-asentí con la cabeza y entramos en el auto, para entonces ya todo el vecindario había vuelto a la normalidad.
Íbamos de camino al restaurante favorito de Joe en la ciudad.
-Gracias-dije.
-¿Gracias? ¿Por qué?
-Por acompañarme a pesar que te dije que no-reí.
-Siempre lo voy a hacer, no te preocupes-se carcajeo.

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