Me quede dormida después de haber llorado casi todo lo que quedaba de la noche, era tarde cuando escuche que alguien entro a la habitación, abrí un poquito los ojos y me encontré en medio de la oscuridad la silueta de Nicholas. Él me vio despertando y me susurro.
-hey…
No respondí y me senté sobre la cama, prendiendo la lamparita, mis ojos seguían rojos e hinchados pero con la luz descubrí que los suyos estaban de la misma forma, era muy triste mirarle y que se encontrase de esa manera así que evite el contacto visual.
-Te traje chocolate-dijo con un hilo de voz dejando una barra de chocolate sobre mi mesita de noche-Todo se cura con un poco de chocolate…
-gracias-dije con lo poco de voz que tenía en ese momento.
-Hayley, Fui tonto…perdóname…de verdad lo siento, yo confío en vos.
-No, vos no confias en mi y ese es el problema ¿Por qué desconfias tanto de mi?... ¿Por que desconfias tanto de Joseph?... ¿vamos a tener que pasar por esto cada vez que… hable con Joe… o algo así?
-No…yo…-negaba con la cabeza pero no tenía nada que decir-yo te amo…
-Pero…seguís creyendo que fui yo la que escribí en el estúpido libro, ¿no?-No dijo nada se quedo inmóvil-…Dios mío… ¿¡Por qué no me crees que fue Mary Sue!?-mis ojos se llenaron de lagrimas.
-¡Por que no fue ella!-me respondió en un tono más alto.
-¿Por qué la defiendes tanto?-dije sin realmente escuchar la respuesta.
-I love YOU, Hayley-dijo sabiendo a que me refería.
-¿entonces?-había empezado a llorar para entonces, el me rodeo con sus brazos y yo le devolví el abrazo- Yo también te amo, y no es necesario que lo repita por que vos ya lo sabes… Pero eso es todo-me solté de sus brazos aun con los ojos bañados en lagrimas.
-¿No podes considerarlo ni siquiera unos minutos?
-Ya lo hice… Y no puedo hacerme esto a mi misma-le dije entonces el acentúo con la cabeza.
-Hayley, no te tenes que ir… te podes quedar, por lo menos un par de días mas, no creo que a Kevin o a Joe…o a mi nos moleste…
-Gracias-limpiaba mi rostro de las lagrimas.
-antes de que me vaya…-agarro mi mentón y lo acerco a sus labios, beso mi boca como nunca, y yo le seguí el beso rodeando mis brazos en su cuello al tiempo que él me rodeaba con los suyos la cintura y sentía que realmente nunca me iba a dejar ir. Y yo tampoco quería, pero ya era demasiado engañándonos a nosotros mismos. El también se había llegado a enamorar de Mary Sue. Yo sabía que eso era verdad, aun que él no lo admitiera.
viernes, 14 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario