Me quede pensando en los brillantes ojos de Jimmy y trate de descubrir que era lo que me hacían sentir tan familiares. Joe me dejo en el hotel y después se fue. No le pregunte nada por que estaba enojada, pero de seguro sus padres ya habían llegado a su casa, tenia tantas ganas de ver de nuevo a Denisse.
A pesar de estar sin ninguno de ellos en el hotel, Charlie no apareció ni siquiera un minuto por mi cuarto, para preguntar como estaba, o algo… Creo que estaba demasiado ocupado planeando la boda y toda la cosa, ¿verdad? Después de todo, ya había perdido a mi mejor amigo de la infancia y en ese momento deje de creer en que los amigos eran para siempre.
Al día siguiente como se lo había prometido, fui a ver a Jimmy cuando llegue la señora del día anterior estaba extremadamente feliz de verme, y yo de verle a ella.
-Disculpe,-le dije antes de formular mi pregunta-Noté algo extraño en Jimmy ayer, ¿Esta enfermo?-los ojos de la anciana se llenaron de lagrimas, y con las mirada apunto de explotar en lagrimas, me confesó.
-Si-fruncí las cejas y me explico-Tiene un pequeño tumor en la cabeza, pero no se puede hacer nada-en ese momento sentí que de verdad tenia que hacer algo, no era posible para mi quedarme parada ahí con los brazos cruzados, el podría llegar a ser mucho mas no podría dejar que su pequeña y corta vida se desvaneciera enfrente de mis ojos. Si no se podía hacer nada por mi, debería poder hacerse algo por él.
-¿Operable?-dije con la voz casi quebrada y sentí como unos pequeños bracitos rodeaban mi cintura, baje la mirada y Jimmy me sonreía con aquella sonrisa a la que le faltaban un par de dientes delanteros, reí temblorosa al descubrir mi mirada en la suya. La misma que decía no saber exactamente lo que tenia simplemente saber que algo mal pasaba en su interior.
-¡Hayley!-exclamo-llegaste justo a tiempo para ver mi…-me hizo una seña para que me acercara y susurro en mi oreja-Escondite secreto-río después sostuvo mi mano y me encamino entre las pequeñas camas alrededor del enorme cuarto, mire hacia atrás una ultima vez y vi como la ancianita se deshacía en lagrimas y cerraba la puerta detrás suyo. Volví la mirada para ver a donde Jimmy me llevaba.
-Ven, es aquí-se agacho y me hizo entrar bajo una pequeña carpa armada con sabanas y ganchos, en la esquina del día anterior. Adentro era dulcemente iluminado con pequeñas luces navideñas y decorado con recortes de dinosaurios, la unía forma de entrar ahí era en cuatro patas, y ahí estaba ya Joseph sentado mirándome entrar.
-Hey…-dije sin sonar feliz, pero en realidad lo estaba y mucho.
-Te perdiste toda la diversión Hayley, estábamos haciendo hombrecitos de plastilina, ¿ves?-me mostró el deforme amiguito de plastilina que acababa de hacer Joseph y no pude evitar reír.
-Que… Lindo…-dije con cara de no creer mis palabras.
-El mío es mejor-Jimmy levanto su escultura de plastilina, un pequeño hombrecito muy bien formado, mucho mejor que el de Joseph.
-Eeh-suspiro Joe-Mucho mejor-reímos y una pequeña mirada se me escapo la cual fue robada por Joe dejándome completamente sin aliento. Y el pequeño Jimmy que yacía sentado sobre mis piernas nos miraba como si entendiera que pasaba. Pasamos toda la tarde y parte de la noche jugando con el pequeño de ojos brillantes, Joe era muy tierno todo el tiempo conmigo y con Jimmy. Prácticamente nos echaron del hogar. Me fui a parar a un lado de la calle para tomar mi taxi.
-¿No queres que te lleve?-pregunto
-Pero estas yendo a tu casa, no… gracias-me di vuelta y mire de vuelta a la calle.
-no importa, vamos, no te voy a dejar que te vayas en taxi, lo siento-me sonrió como antes lo hacia. Llevábamos un buen rato sin hablar en el auto hasta que unas simples palabras rompieron el silencio.
-Que niñito mas adorable, ¿eh?-dijo tratando de ser amigable.
-Vos… sabes… lo que tiene…-le pregunto, el me miro y después asintió con la cabeza-¿Vos lo sabias de antes?
-Lo supe la primera vez que lo vi-me dijo sin despegar la mirada del camino-¿Sabes como?-negué con la cabeza, mirando la pequeña cicatriz que había quedad en mi mano por el incidente del cuchillo en la mansión.
-¿Cómo?
-El tiene exactamente la misma mirada que vos tenias cuando… te pedí que te hicieras la prueba de embarazo-reímos-que tontería.
-¿Qué hacías si de verdad hubiera estado embarazada?-le pregunte curiosa.
-Le hubiéramos dicho a mis padres primero… y después veríamos como se daban las cosas-sonrío y me miro através del espejo-…si hubiera sido mujer… i like Isabella… si hubiera sido varón…Timothy estuviera muy bien, ¿verdad?-sonreí abiertamente.
-¿Pensaste en todo eso?-asintió con la cabeza-Es muy dulce-murmure y quedamos en silencio nuevamente, hasta que llegamos a la puerta de mi hotel.
-¿Y la casa de Eloisa?-dijo apagando el motor.
-Todavía hay que venderla, y el dinero que se haga va a ser para Chuck y su familia… En realidad todo el dinero va a ser para Chuck, cuando...-me calle al recordar que iba a pasar en unas pocas semanas-bueno, gracias Joe…-baje del auto y me encamine a mi dormitorio, casi dos minutos contados después, alguien toco mi puerta, me emocioné pensando que era Joe y corrí a abrirle, me decepcioné con una sonrisa al ver a Charlie detrás de mi puerta.
-Tengo noticias-me sonrió
-¿Si? Pasa…-abrí mas la puerta para dejarle entrar-¿Te vas a casar?
-Ya casi, ayer fui a su casa a conocer a sus padres, son muy buenos…-parecía estar muy emocionado.
-Que divertido-dije no muy entusiasmada, echándome en mi cama.
-¿Y vos? ¿Dónde estuviste todo el día?
-Conocí a un niño muy adorable… y siento que debo ayudarlo-se echo junto conmigo.
-Entonces ayúdalo.
-Eso voy a hacer…-me estaba quedando dormida ante sus ojos verdes. Pasó un momento y sentí sus labios sobre mi frente y después como él se iba del dormitorio, ni me moleste en despertar.
A la mañana siguiente unos tiernos rayos del sol acariciaron mi pálido rostro haciendo que despertase de mi profundo sueño. Lo primero que hice fue llamar al hogar para ver a que hora podía ir a ver a Jimmy. Pero por alguna razón Vivian se porto muy mal conmigo y me recontra grito por el teléfono que no volviera nunca mas ni yo ni Joe. Llegue a pensar que todo esto era idea de Jimmy, así que deje de sentirme mal y lo deje pasar.
Salí a desayunar fuera del hotel, a un pequeño café que había a unas cuadras y después me dirigí directo a la biblioteca tenía que investigar mas sobre Jimmy. En la biblioteca pedí los historiales médicos de los niños de este hogar y me dejaron verlos, busque lo mas rápido que pude el de Jimmy, no quería perder mas tiempo. Cuando finalmente lo tenía en mis manos, lo abrí con cuidado esperando no encontrarme con lo peor. Decía algo como que se había caído de la cama más alta, o algo así. Luego estaban sus tomografías y era como volver a ver las mías en una escala mas pequeña, temblando la sostuve en mis manos, y busque donde se había creado el tumor. Busque el libro correcto y encontré la cura para Jimmy. Y lo mejor de todo era que yo le podía comprársela. En eso recibí una llamada muy inesperada proveniente del hogar, de nuevo.
-¿Hola?-contesté.
-¡Hola!-una alegre vocecita me contesto del otro lado-¿Hayley?
-Si… ¿Quién habla?
-Es Jim… ¿No van a venir?
-No, lo siento Jimmy.
-Pero solo con ustedes me divierto, después estoy solito.
-No puedo hacer nada al respecto Jimmy, Vivian no nos quiere allá.
-Entonces recógeme.
-¿Ahora? ¿Yo?
-Si… ¿dale? Por favor… llévame al zoológico… ¡sí! Nunca conocí el zoológico… ¡quiero conocer!-pensé, unos momentos lo que estaba por hacer, y decidí que era lo correcto, tome mis cosas y le dije que estaba en camino, y alegremente me corto el teléfono. Llegue a la ventana del hogar y él me esperaba sonriente con la mirada brillante y listo par a irnos. Salió por la ventana consiguiendo que nadie lo viera, y corrimos a tomar un taxi, el agarraba mi mano con su diminuta mano con toda la confianza del mundo, la sonrisa que iluminaba su rostro era demasiado adorable como para dejarlo ir. Tome mi celular y llame a Joe para que nos encontráramos en el zoológico. Él no sabía que acababa de secuestrar a Jimmy.
lunes, 21 de septiembre de 2009
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