martes, 15 de septiembre de 2009

#58: Childhood memories

Estaba a punto de irme del restaurante del hotel, aburrida, decepcionada, hasta que escuche alguien llamando mi nombre, me di vuelta cuando escuche esa adorable voz de Británico acento, llamando mi nombre, ya dada vuelta logre reconocer a aquel lindo chico y lo reconocí al pequeño niño de mis sueños de la noche anterior.
-I know you…-recordaba a la perfección aquellos ojos.
-Oh, ¿en serio?-haciéndose al tonto riendo entre dientes-y yo te conozco a vos.
-No puedo creer que no te haya reconocido antes ¡Que tonta!-reí mientras caminábamos para sentarnos en unos sillones cerca.
-¡Sí, Lo sé!-se carcajeo dejando expuesta una hermosa sonrisa blanca y llena de alegría sincera-Pero, ¿cómo has estado? ¿Es cierto? ¿Tus padres…fallecieron?
-Me temo que si… Un accidente de auto al principio del verano-Mire alrededor para ver si mi madre estaba cerca… no lo estaba.
-Oh, es horrible… Lo siento-dijo sin saber que decir, nadie sabía en realidad, encontrar las palabras correctas no era para nada fácil, ni siquiera para mi, y mis padres eran los que estaban muertos… nadie sabía que decirme, no habían palabras lo suficientes perspicaces-Estoy seguro de que están en un lugar muchísimo mejor, ¿No? Y que los dos están observándote muy orgullosos en este momento-el Duque podía.
-Si… creo que no, pero gracias-reí despacito por las michas cosas de las que no estarían muy orgullosos-Pero ahora sos un Duque… ¿Cómo es que eso paso? Me refiero a que, la última vez que te vi vivías en una casita en medio de un prado…-recordé el olor de tulipanes y la increíble vista de verano aún estando en invierno-…en una pequeña cabaña de madera, lo recuerdo muy bien-reí sonrojada tratando de evitar recordar lo que había pasado alguna vez atrás de la adorable casita.
-No sé, solo paso… Alguien murió en algún lugar… y de repente nos encontrábamos nadando en dinero, en un “pequeño” castillo, nada pequeño en realidad, al Norte de Inglaterra… muy lindo por cierto-reí por que había olvidado lo genial que era.
-Vos te acoradas…-me calle para ver si algo surgía y en me miro dos segundos tratando de averiguar si iba a terminar mi oración, y cuando se dio cuenta de que no, se acordó de lo que hablaba, se puso rojo y volcó la cabeza. Yo estaba de el exacto mismo color, era tonto hacerle recuerdo sobre algo que me avergonzaba tanto… pero la verdad no era ese tipo de vergüenza del que no queres que nadie se entere, si no era mas como… no puedo creer que paso. Yo solía pasar veranos enteros en su casa… nuestros padres siempre fueron buenos amigos, pero la última vez que lo vi hace siete años…-wow siete años-solo pase dos días de invierno en su casa… en los cuales, por primera vez ambos descubrimos lo que significaba, un simple, tímido e inocente beso. Si digo que él fue mi primer amor, estaría equivocada… porque simplemente lo que nosotros tuvimos en algún momento… era como un cuento de hadas, que ninguno de los dos nos animábamos a aceptar. Después de mi primer beso, nunca más lo vi. Frío invierno que me gustaba recordar, pero sin querer había olvidado lo esencial de este. Charlie.
-Tulipanes…-dije una vez ambos recuperamos nuestros colores normales…
-¿Tulipanes?
-Son mi flor favorita, porque era la única que me hacia recuerdo a tu casa…-reí de nuevo colorada-…Perdón…-seguía carcajeando mientras él se coloraba aún mas-…es inevitable…-era inevitable hablar de lo que había pasado, aún así sin siquiera decirlo.
-Bueno, y ¿Alguien ya te conquisto?-me dijo con brillo en la mirada, escondiendo una sonrisa en espera de un ‘No’, pero… aun que yo sabía la respuesta que él quería… ¿Estaría bien dársela? Mentiría… si dijera que no… era inevitable, pero si no… ¿Qué hacíamos hablando?
-No-me salió tembloroso-¿y vos?-dije un poco mas tranquila.
-Es por eso que estoy aquí… Tengo que encontrar a alguien-me dijo con cara de no estar de acuerdo con sus palabras.
-¿Tenes?-pregunte confundida.
-Necesito casarme…-me dijo y quede petrificada-…es cosa de la realeza… toda una locura.
-¿Y cómo vas a lograr eso?-reí mordiendo mi labio inferior.
-Esa es la gran pregunta…
-¿Encontraste a alguien?-me miro disimuladamente y sonrió
-No…-rió y cambió de tema rápidamente-…Estoy viendo mal, o ¿estás mas rubia de lo que recuerdo?-rió examinando mi cabello-…y largo… No lo tenías así…-levanto un mecho de mi cabello y lo inspecciono con confianza que pensé que se había perdido con el tiempo, pero al parecer… los amigos son para siempre.
-¡Ya!-le dije haciendo que dejara ir mi cabello entre risas-¿Hace cuanto estas aquí? ¿Ya habías venido antes?
-Eeh, no, ayer llegue justo para la fiesta… Tenía que conocer a una chica ahí… pero, con todo el lio este… no la vi nunca…-Le mire raro.
-¿Cómo se llamaba?, ¿Sabes?
-Eeh… era algo como… Susan… no sé-Volqué los ojos, de tan solo pensarlo.
-¿Mary... Sue?
-¡Sí! ¿La conoces?
-Solo te digo que es mucho mejor que no la hayas conocido… ¿Por qué ella?
-Tu abuela…-le mire feo- Eloísa, me invito a la fiesta, porque sabía que tengo este problema de no poder encontrar a la “elegida”… y me propuso conocer a su… Nieta… y yo no sabía que era ella, o que eras vos… no sabía nada. ¿Por qué dijo que Mary Sue era su nieta?
-Para cubrir otro mas de sus engaños… ¿Qué te pensas?-rió.
-¿Queres almorzar conmigo?-le mire raro.
-¿Almorzar?-mire mi reloj de mi mano izquierda, escondido entre todas las pulseras que siempre llevaba-Todavía no… Es muy temprano.
-Oh, cierto…-bostezó.
-El cambio de Horario te está matando, ¿huh?
-¡Y el calor!, Hace demasiado calor, ¿eh?-me reí porque eran las dos cosas que me mataban cuando llegue.
-Te vas a acostumbrar-me levante.
-¿A dónde vas?
-Tengo que hacer una llamada…-reí-¿nos vemos para almorzar?
-You bet so.

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