lunes, 28 de septiembre de 2009

#69: Bloody Wedding

La noche antes de mi boda estaba por terminar de caer. En mis últimos pestañeos alguien toco mi puerta, me levante curiosa de saber quien seria a estas horas. Y me encontré con mi futuro esposo sonriéndome y mirándome con sus hermosos ojos verdes. Entramos a la habitación, me pidió dormir conmigo ¿Cómo negarme? Nos acomodamos, y nos quedamos mirándonos.
-¿nerviosa?-pregunto.
-Un poquito-reí
-Hayley…-suspiro y tomo mis manos-…se supone que de diría esto mañana, pero creo que es mejor que te lo diga ahora-susurro en débiles palabras-Sos mi mejor amiga y te agradezco que estés haciendo esto por mi. Yo se tus intenciones secretas, te conozco demasiado bien para que me engañes, yo te amo, estoy loco por vos, y siempre lo estuve-rio todo colorado-pero… ¿y vos? Yo simplemente aparecí después de tantos años y me acapare de tu vida incluyendo todo lo que te rodea… Perdón por eso-cada palabra dicha por el duque era cierta, todo tenia lógica y yo no quería casarme con el.
Le mire y me beso por ultima vez antes de que quedase completamente dormida. A la mañana siguiente me desperté con unos suaves golpecitos en la puerta, me di vuelta para ver si Charlie estaba conmigo. Pero el ya se había ido. Mire el reloj y era bastante temprano para que las vestuaristas me empezaran a arreglar para la boda, me senté en la cama y pedí que entrara. Un dulce rostro que no veía en mucho tiempo se asomo por la puerta, Denisse.

-Hello, Hello there-sonrió y entro a la habitación sosteniendo un paquete envuelto en papel madera.
-Hey-me sonroje totalmente.
-¿Cómo esta la futura novia?-pregunto sentándose a aun lado de mi cama.
-De seguro todos por allá me odian-dije apenada hablando de los Jonas.
-No lo creas. Por que todos te apoyamos, y es tu decisión…-me entrego el paquete-esto es para vos, de parte de todos…-sonrió con aquella sonrisa materna que extrañaba muchísimo de mi propia madre.
-¿Qué es?-pregunte examinando el papel madera.
-Considéralo como un regalo de parte de todos nosotros-se levanto y se encamino hacia la puerta-Nos vemos en la boda-dijo antes de salir cerrando la puerta atrás suyo. Tan pronto ella salio de la habitación, abrí el misterioso paquete encontrándome con mi viejo álbum de fotos. Abrí este y me encontré con las mismas viejas fotografías pero en las ultimas paginas que solían estar vacías, encontré fotos mías con Joe, Kevin y Nick. Exactamente las mismas que antes estaban en la computadora de Joseph. Antes de tomar una decisión o pensar en alguna las mujeres que me iban a vestir entraron todas juntas haciendo un gran escándalo, con desayuno, vestido, maquillaje…y tacones, todo para mi.
Después de comer me vistieron con aquel vestido color hueso, me maquillaron con un ridículo maquillaje de boda, me aconsejaron y ya estaba lista… O eso ellas creían. Me llevaron abajo para tomar la limosina para ir a la playa donde se llevaría a cabo mi boda. Estaba todo listo todas las personas alrededor mío en la limo, hablaban de lo emocionados que estaban y muchísimas mas cosas. Un momento en el que mi mundo se detuvo por dos segundos, me recordó las palabras que le había dejado en la carta para Joe. “La verdad es que tal vez tengas razón, pero tengo que continuar haciendo lo que me queda por hacer. Y la única verdad es que mi corazón siempre será tuyo sin importar que pase… yo se que solo tratabas de protegerme y que no dijiste nada en serio. Por eso es que voy a seguir adelante y tal vez vuelva. Pero tal ves no. Te ama, Hayley Wassen”. La limosina se detuvo de golpe, y sonreí ¿Por qué hacia esto? Era demasiado estúpido no haberse dado cuenta antes. Salte a la puerta de la limo abriéndola de golpe en medio del trafico, trataron de detenerme, pero yo no escuche nada en absoluto, corrí hacia un taxi que estaba a unos pocos autos de la limo, con los tulipanes amarillos aun en las manos. Antes de tocar el cerrojo de la puerta de aquel taxi amarillo, las luces empezaron a desvanecerse una vez más, y como bien sabia, eran mis ojos que se cerraban involuntariamente, deje caer las flores en la calle… no tenia fuerzas suficientes para mantenerme en pie. Y caí cual costal de papas sobre el asfaltado. Todo se torno oscuro y de pronto calmado. Una hermosa melodía cantaba mi nombre desde algún lado. Era imposible ignorarlo. Pero era feliz una vez más.

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