Llegué tarde en la noche a Los Ángeles, Madame Amanda me estaba esperando, nunca la había visto fuera de la cocina y su blanco mandil de cocina, pero ahí estaba parada con un pañuelo floreado atado en la cabeza escondiendo su cabello rubio, llevaba puesto un enorme cubre-todo marrón, buscándome por todos lados entre la multitud con sus pequeños ojos pardos.
-Amanda…-me acerque a ella y mi madre había desaparecido entre la multitud.
-Oh, Hayley… pequeña Hayley, ¿Estás bien? Brandon me llamo, averigüe en que vuelo venías y vine lo más rápido que pude…
-Aii, no debiste preocuparte…-me sonroje.
-No te preocupes, de todos modos vivo cerca de aquí, pero niña, ¿tenes donde quedarte?
-Sí, tengo reservaciones en un hotel en el centro de la ciudad, estaba en camino…
-¿Queres que te lleve?-sonrío esperando un “sí” por respuesta.
-No creo que…
-No seas tonta, ¡vamos!-alzó mi única maleta y yo camine con ella hasta su auto, realmente me pareció increíble, como era posible que alguien cupiera en ese auto, en especial alguien como Madame Amanda, que se le sobre pasaban un par de Kilos y el viejo Toyota Starlet rojo, soportaba todo eso. Estábamos de camino a mi hotel y juro haber sentido como el auto iba inclinado…
-¿Estas mas flaca o es mi impresión?-pregunto mirándome por el espejo.
-Eh… si, estuve enferma, pero ya estoy mejor-no era el tiempo adecuado para contarle que era lo que tenía, tampoco tenía ganas de preocupar a otra persona más.
-Y… estoy viendo mal, ¿o tu cabello esta aparentemente más rubio?-eso era cierto, desde que deje Sunderland mi cabello se había vuelto menos zanahoria para volverse un poco mas tirando a rubio.
-Sí, supongo que es el sol…-reí viendo la punta de mi pelo atado en una trenza.
-Y tu abuela no sabe que estas aquí, ¿o sí?-le mire raro por la forma que formulo su pregunta.
-No… no sabe…-baje la mirada revisando mis dedos.
-Lo sabía, no te enteraste ¿Verdad?
-¿enterarme? ¿De que?
-Tu abuela está en bancarrota, por eso despidió a toda esa gente, pero es mas como un secreto, también dijo que tu “hermana” había aparecido… y no creo que Mary Sue sea en absoluto pariente tuyo… ¿Me equivoco?-simplemente me estremecí al escuchar su nombre de nuevo, y era todo tan tonto… ¿Cómo era posible que alguien inventara tantas cosas? ¿Y porque razón?
-¿Está en bancarrota? ¿Y de que le sirve que Mary S…-trague saliva para poder continuar-Mary Sue…?
-No sé estaba loca en busca de unos papeles, de algún dinero de un tal Timothy W. pero no sé a quién se refería… ¡Hasta se metieron en mi cocina para ver si aquellos papeles estaban ahí!-Timothy era mi padre, y yo sí sabía de que dinero hablaban, así que con interés pregunté.
-¿Y encontró los papeles?-era exactamente la razón por la que había vuelto a LA, nada más que para recuperar los papeles de mi custodia y los de mi dinero.
-Sí, es más mañana hay una fiesta… creo que esos papeles son realmente importantes… por alguna razón son motivo para festejar estando en bancarrota…-la gordita parecía no entender nada, como yo lo hacía.
-¿Mañana?... o sea ¿no va a haber nadie mañana en la casa?
-¿Necesitabas algo?
-Sí, quería recoger un par de cosas, ¿será que maña en la noche me pudo pasar por la casa una vez que Eloísa se haya ido?
-Claro, cuando quieras… mirá, aquí estamos. Si necesitas algo, no dudes en llamarme.
-Gracias Amanda…-baje del auto.
-¡Nos vemos mañana!-se despidió y el pequeño auto rojo desapareció entre el tráfico, entre al lujoso hotel en el que Kevin me había hecho una reservación y pedí mi habitación antes de llamarle para avisarle que todo estaba bien.
Nada como una hermosa mañana en Los Ángeles, la brisa marina dio unos pequeños golpes en mi ventana antes de que me despertara por completo. Pedí el desayuno a la habitación y un tradicional desayuno americano junto con mi madre quien por razones obvias no comió ni una pizca, pronto su voz se había terminado, casi no hablaba simplemente se quedaba observándome con aquellos verdes ojos exactamente como eran los míos… Almorcé con Brandon y Harmony, y nunca los había visto de ese modo, eran adorables.
La noche cayo mas rápido de lo que pensé que lo haría, tenia muchos nervios de llegar de nuevo a esa enorme casa, entre por la cocina, casi en secreto, creyendo que mi abuela ya se había ido, pero Amanda tampoco me dijo nada al respecto, así que fui directo al escritorio de mi abuela y en la oscuridad me puse a buscar los papeles por los que estaba ahí en primer lugar.
El sonido de alguien en tacones altos acercándose me hizo entrar en un estado de pánico en el cual no sabia que hacer, corrí para esconderme debajo del escritorio. Y entonces la vi por primera vez en semanas, sus perfectas ondas que solían reposar un poco mas arriba de su cadera, ahora estaba corto un poco mas debajo de las orejas… sin perder las perfectas hondas y su color chocolatoso. Sus ojos turquesas buscaban algo alrededor, no estoy segura, pero creo que noto el desorden cuando prendió la luz. Se acerco con dos pasos que hicieron que el vestido corto color rojo bailara con el movimiento rápido de su caminar, alcanzo unos papeles en lo mas alto de las repisas-mis papeles-, tenia que detenerla antes de que saliera con mis papeles en mano. Al tratar de levantarme golpee mi cabeza torpemente con el escritorio, asiendo que se diera vuelta y puso esos ojos verdes turquesa sobre mi, agarre una lámpara que había cerca para protegerme de cualquier ataque que viniese de ella.
-Dame esos papeles-le ordené tratando de controlar mi pulso.
-¿Estos?-levanto su mano izquierda y yo asentí con la cabeza-No, gracias-corrió hacia la puerta, yo hice lo mismo pero fue muy tarde, pues la cerro con llave dejándome encerrada, sin los papeles adentro de un cuarto hasta quien sabe cuándo. Caí rendida sobre el piso pensando que podría hacer… y entonces recordé lo que Harmony me dijo una vez… todas los cuartos tienen una salida secreta, solo tenia que descubrir donde estaba. Tire al piso todos los libros de la estantería, el tiempo corría y no encontraba una salida, cuando ya había tirado todos los libros al piso volví a la puerta para tratar de escuchar si seguían en la casa… se escuchaban tacones altos de aquí para allá, seguían en la casa y yo tenia todavía una oportunidad de detenerlas. Volví mi mirada al pequeño cuarto, me acerque al mueble que tenia todos los libros ahora en el piso, y se me ocurrió moverlo, tome mucho aire y con ambas manos empuje lo poco que se podía, por el tamaño del cuarto… y ahí estaba, una pequeña puertita que sabia que me llevaría fuera de ahí. Baje por las pequeñas escaleras corriendo, hasta llegar al garaje donde vi alejarse a la gran limosina blanca, era muy tarde, tenia que buscar otra forma de recuperar esos papeles. Subí a la cocina.
-Hayley…-se sorprendió Amanda de verme-…tenes…tierra por todos lados-limpie un poco mi nariz y mi cabello-¿Dónde te metiste?
-Eso no es importante ahora…Necesito ir a la fiesta… ¿Me podes llevar?-ella enarco las cejas.
-No creo, estoy casi sin gasolina… y además no podes ir vestida así… primero que no te van a dejar entrar…
-Pero ¿Cómo voy a ir?
-Yo…-una voz detrás de la gordita hablo tímidamente-…Yo te puedo prestar mi bicicleta-dijo un hombre tímido pero con intenciones buenas.
-Perfecto-sonreí
-bueno pero ahora tenes que ir a buscar algo que ponerte, vamos, vení conmigo-me tomo del brazo y subimos a mi cuarto. Que ahora era el cuarto de Mary Sue, me puse uno de sus vestidos, que lamentablemente, estaba demasiado delgada como para que alguno de ellos me quedara bien. Excepto uno, era un vestido de terciopelo, largo de un verde petróleo que me quedaba a la perfección, exceptuando tal vez porque era un tantito largo…
Con mi vestido largo, converses y apunto de subirme a una bicicleta para pedalear hasta el centro de la ciudad. Estaba totalmente rematada si creía que eso era posible de hacer.
lunes, 7 de septiembre de 2009
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