martes, 15 de septiembre de 2009

#59: Charlie

Llamé a Marilyn, para averiguar cuando era que mi tratamiento comenzaba, ella me dijo que había hablado con el Dr. Shield y el dijo que solo me quedaban 12 semanas, tomando mis aquellas pastillas que es de suponerse debieron haber hecho efecto en algo… Paraba los vómitos, el sangrado de nariz, los mareos y desmayos…si, pero y el dolor que sentía por lo mucho que extrañaba a mi Joseph, era indescriptible cuanta falta me hacia, comer ya no me hacia tanta gracia, cada vez me repugnaba mas la comida y la evitaba inconcientemente.
Después todo empezó como dos viejos amigos almorzando pero había olvidad como eran sus ojos y ese acento británico que había olvidad cuan elegante llegaba a sonar. Estar con Charlie era como estar con mi familia de nuevo, increíble, tanto que casi no me di cuenta de que miles de flashes nos comían cada que salíamos de algún lugar. Como un total caballero, el no agarro mi mano sin preguntar primer, pero sin importar cuanto quería decirle que si… simplemente no podía hacerle eso a mi Joseph, yo lo amaba demasiado. El no se sintió ofendido, era demasiado maduro como para eso…
Pasamos toda la tarde juntos y en el momento que el día se volvió oscuro no nos dimos ni cuenta por lo bien que lo estábamos pasando, no le dimos importancia y nos quedamos toda la noche hablando sobre nuestras nuevas vidas. El estaba impresionado con todo lo que había vivido en un simple verano que ya estaba por terminar…Deje lo de mi enfermedad al final, no lo podía creer, pero eso explico muchas de las razones por las que estaba tan delgada o por que tan pálida… Lo que mas me gusto de su reacción es que la pena que vi en sus ojos no era la dolorosa de Joe, si no una mas profunda, casi como si me explicara cada uno de sus sentimientos ‘cruzados’ como me explico que tenía en su cabeza.
-Joe Jonas, ¿huh?-rio-Realmente Haylu-me sonroje al recordar como me solía llamar-sos como un elefante rosado…en un desfile de elefantes negros-rio y yo con el.
-Ah, perfecto… una forma bonita de decirme gorda…-mire mis esqueléticos brazos-… ¿O no?-reí tratando de que me explicara.
-Llegas a ser el centro de atención sin siquiera querer serlo.
-Me gustan los elefantes-bromee casi ignorando lo que me dijo.
-Los elefantes no olvidan… vos no me olvidaste-sonrió abiertamente con aquella sonrisa blanca y perfecta.
-Im like a Pink elephant in a Black elephant paradeand I love it.

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