Acababa de prometer algo que no podía cumplir, me sentía mala, y débil. Me volví al hotel a la hora del almuerzo, esperando dormir un poco. Me subí al taxi y le pedí al conductor que prendiera la radio.
-Ultimas noticias, Duque Charles Bann se está por casar, ¿No es hermoso? ¡Y la boda será aquí mismo! en Los Ángeles, California-Dijo entusiasmada la locutora de radio
-¿Tienes idea del nombre de la dulce afortunada?-temblé esperando que no, espere que nadie supiera mi nombre, y que no lo publicaran, simplemente temía que Joseph se enterara de ese modo y no tuviera yo oportunidad alguna de explicarle.
-Hayley Wassen… ¿Pero acaso no es la misma que dejo en descubierto a la señora Hollywood hace unos días? La salvadora para muchos y la destruye vidas para otros-me quería morir-Hasta dicen que en esa fiesta empezaron los rumores del romance… ¿no son muy jóvenes?
-Aparentemente, la edad no importa… en otras noticias…-mi mundo acabo para mí en dos segundos, y solo era el comienzo del final. Llegamos al hotel y miles de flashes me comían de nuevo. Corrí a la entrada con la ayuda de un par de hombres grandes. No quería hablar con nadie así que subí a mi habitación y encontré a dos mujeres esperándome.
-¿Les puedo ayudar?
-Somos tus vestuaristas…. Para la boda-me aclaro y yo me estremecí.
-¿Vestido?-Pregunte recordando la repugnacia que los vestidos me tenían.
-Claro que si… la boda va a ser en la playa así que tenemos que encontrar un vestido que vaya bien con esta-sonrío la señora de pelo corto, ojos azules como el mar y sonrisa de modelo.
-Disculpe, ¿Cuándo es que me caso?-me estremecí
-¡En dos días tontuela!-me dijo una señora de detrás de mí con un acento inglés, me di la vuelta y ahí estaba la mamá de Charlie. Angee Bann, tal y como la recordaba, pequeña castaña con unos kilitos de sobre peso y con aquellos ojos verdes tal y como los de Charles.
-¡Angee!-salté a saludarla y de la emoción ignore lo que me había dicho.
-Dos días y serás mi hija, ¿no es fantástico? Todos sabíamos que este día llegaría hasta tu padre…-sonrió y me abrazo.
-¿Tim?-pregunte.
-Claro que si, ahora, tenemos que hacerte un vestido no muy esplendoroso, mas sencillo, como tu madre… apuesto que es como lo quieres, ¿Verdad? Perfecto ahora creo que este color estaría bien, ¿Qué te parece? Bueno, este será.-No me dejaba responder ni una de sus preguntas eligió un vestido estraples color hueso con detalles en dorado al final de este, era simple y me veía bien en el, pero ya no daba mas, mis nervios estaban a punto de hacerme colapsar, mi respiración pronto se volvió incontrolable, y la gente que me rodeaba de telas y palabras extrañas para mí, “vestido de boda”…”zapatos de boda”…”Cena de boda”…”vals después de la boda”, todo relacionado con la palabra ‘boda’ me estaba volviendo loca, y lo peor de todo era que ya no tenía a donde escapar, Kevin me hablaría pero yo me sentiría aun peor hablándole sobre esto, Joe tal vez podría ser mi escapatoria pero de seguro estaría demasiado molesto como para dirigirme la palabra alguna vez, y Nick de seguro escribía una canción sobre todo esto. De pronto todo empezaba a oscurecerse, pensé que eran las luces que empezaban a cooperar conmigo y se apagaban. No. Eran mis pesados ojos que se dormían con el paso de las palabras, mientras yo sonreía y trataba de mantenerme en pie.
-¿Me disculpan un momento?-Salí de la habitación y me eche a un lado de la puerta en un elegante sillón del hotel. Y me quede totalmente dormida.
Desperté en mi cama en el silencio de la noche acompañado con la brisa que golpeaba mi ventana junto a la luz lunar. Mire mi reloj con la luz que entraba por la ventana y descubrí que había dormido todo lo que quedaba de la tarde y absolutamente toda la noche, era la una y treinta de la mañana, pero ya no podía dormir más. Me quedaba un día de soltera y no podía creerlo.
Tenía el teléfono en mis manos, pensando si sería correcto llamarle, y decirle cuanto lo sentía. Pasaron minutos y finalmente decidí hacerlo. El teléfono sonó, sonó, y volvió a sonar por última vez antes de que su hermosa voz contestar, me decirse en lagrimas cuando le escuche.
-Joe…-lloraba incontrolablemente-…Im sorry… I guess… how are you?-no sabía que era lo que debía decirle.
-¿Yo?-rió pesadamente casi como si le doliera-¿Vos que pensas?-suspiro como yo.
-No me odies… Te necesito-le dije sabiendo bien que él me odiaba demasiado en ese momento.
-¿Odiarte?-me pregunto como si no creyera lo que le decía-Cometiste un error ¿y yo te tengo que odiar?
-Yo no cometo errores Joe... yo me caso con ellos-lloré aún más.
-¿Por qué?-pregunto aún indignado-¿Lo amas?-no respondí pero era obvio-¿Por qué me haces esto?
-Porque es lo correcto… No podemos estar juntos, ya no. Joe no hay vuelta atrás-empecé a arrepentirme, una vez mas por todo.
-Siempre supe que nunca que iba a poder tener conmigo…-hubo silencio-…¡¡Hayley, yo renací cuando me besaste por primera vez!! ¿Te acordas? Y, parte de mi murió cuando te fuiste, por eso fui a buscarte… no era posible para mi vivir sin vos… Pero ahora, no puedo esperar a tenerte conmigo de nuevo, te necesito más de lo que vos pensas-temblaba al escuchar el dolor de sus palabras, no podía hacer nada al respecto ya estaba todo hecho.
-Estuviste ahí para mi… y así me diste el coraje para tomar mis decisiones, no te culpo por nada, es más me llevo yo toda la culpa, está bien. Pero tenes que recordar… cada palabra en la carta, sigue siendo verdad. Te amo Joseph. Pero tengo que hacer esto.
-Si tuviera que odiarte, sería por no dejarme tenerte. No por las decisiones que tomes. No sabes lo horrible que se siente ver a la persona que amo con alguien más.
-Que sonría no significa que este feliz, solo consigo engañarme a mi misma y a todos a mí alrededor, incluyéndote a vos.
-Goodbye my dear love-se despidió con las palabras más dulces.
-Goodnight my Sweetheart-le repuse aún llorando y colgé el telefono.
domingo, 27 de septiembre de 2009
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