-¿Quien era?-Pregunto la suave voz de mi madre, al tiempo que yo me tiraba de panza sobre el colchón de mi cama.
-¿Quién era quién?-Dije haciéndome a la tonta
-El chico… el simpático chico que tocaba el piano, y ¡Hayley Wassen!… ¡Lo besaste!-me dejo en descubierto.
-¿Besarlo yo?-totalmente enrojecida
-¿¡Quien es Hayley!?
-Es Nicholas, no es nada grave… es… solo el hermano menor de Joe…-me escondí debajo de una almohada totalmente avergonzada de estar contando esto a mí madre.
-¡Hayley! Me encantaría que me explicaras ahora mismo-me ordeno en tono calmado.
-¡No tengo por que explicarte nada!-grite y escuche un leve chirrido que supuse que venía de la puerta abriéndose por el viento-¡Salí de aquí ahora mismo!-Termine de gritar aún con la cabeza metida entre la almohada.
-Ok, si eso es lo que queres…-escuche la voz de Joe proveniente de la puerta, me exalte y trate de detenerlo, pero fue muy tarde, cerró la puerta en mis narices y me di vuelta sin más que hacer que mirarle a mi madre solamente visible para mí.
-No te olvides de tomar tus pastillas-Sonrió sentada con las piernas cruzadas en una de mis sillas.
-Mis pastillas, si, si, si…-balbuceé entré al baño y cerré la puerta atrás mío.
-Me encanta la casa que eligieron, es perfecta-sonrió detrás mío mi madre, quien había logrado entrar al baño sin siquiera abrir la puerta mientras yo tomaba un poco de agua para pasar la pastilla de enorme tamaño.
-Basta, estoy harta ¿Qué haces aquí? Porque venís, no quiero verte, ¿Por qué te sigo viendo?...-mis palabras fueron suprimidas por el triste rostro de mi madre enfrente mío…-No me mal entendas… Te amo, sos mi mamá…-baje la mirada- pero la simple idea de que estas aquí y… nadie mas te pueda ver, me está matando mamá… y solo pensar que después… te vas a ir-mi mirada termino de empañarse de tal modo que empecé a ver todo con dificultad, entonces ella se acerco a mí con toda la delicadeza que solamente ella podía tener, toco mi piel y entonces descubrí que ella si estaba ahí y que era real, sostuvo con ambas manos mi rostro, pero antes de que pudiera hacer algo mas, yo la abrase como hace meses no lo hacía y necesitaba. Me rodeo con sus delgados brazos, y beso mi cabeza mientras yo me desasía en lágrimas sobre su pecho.
-Estoy aquí solo por vos…-le interrumpí alejándome de ella.
-¡¿Qué significa eso?!-Le miraba confundida sin entender las palabras que repetía una y otra vez, ella no hizo más que mirarme y sonreír con un toque de pena muy bien dibujada en las comisuras de su boca simulando una sonrisa, quise ver la respuesta a través de sus ojos pero simplemente tenía mucho miedo como para encontrarla.
-Estoy aquí por vos-volvió a repetir tratando de que entendiera, me di vuelta, para mirarme al espejo una vez mas, mis ojos verdes acompañados por una débil mirada empapada, me hizo estremecer aún mas. Respire hondo e inspeccione mi cuello en busca de manchas purpuras, no habían tantas como pensaba. Mis labios incoloros y partidos eran un buen acompañamiento al oscuro de alrededor de mis ojos y mi rostro más que pálido.
-Estas aquí por mí… no por mí-entendí que la razón por la que ella estaba aquí era nada más que para llevarme, iba a morir. Y ella que trataba de protegerme sin decirme-¿Cuándo va a pasar?-murmure con la cabeza abajo, sin derramar más lágrimas, y no tuve respuesta, me di vuelta esperando encontrarme con ella de nuevo, pero me encontré con un simple baño vacio, enojada y frustrada llegue a parar de nuevo con el estomago sobre el colchón de mi cama, escondiendo mi rostro en una de las almohadas. Después de pasar varias horas en mi cama meditando sobre lo que mas me aterraba-la muerte es fácil… como nacer pero al revés-pero no, la muerte no, si no el hecho de dejar a Joe me estaba matando de a poquito. Y entonces recordé y me sentí culpable por no haber ido a explicarle las cosas a Joe, no entiendo cómo es que él dejaba que yo le tratase tan mal, y después él hacia como si todo anduviera bien, y la forma en la que sentía me amaba… era inexplicable, simplemente me llenaba de alegría, y yo lo amaba tanto, no creo haber amado a alguien de la forma en la que amé a Joseph, no podía sacarme de la cabeza sus hermosos ojos y la pequeña chispa que siempre tenían cuando me veían, su sonrisa divertida que por mas que intentara no podía esconder conmigo cerca y sus dulces y sinceras palabras susurrando detrás de cada una que me amaba tanto como yo lo hacía. Él era de las únicas personas por las que haría cualquier cosa, porque simplemente era, mas allá de Joe, era mi amigo, mi mejor amigo, al que yo decidí confesarle todo lo que llevaba adentro, y él a mí. Joseph era es una esas personas que con una simple mirada sentía que sabía todo lo que tenía en la cabeza en ese momento, y yo tambien0 podía leer sus palabras aun antes de que salieran de su boca, no por el hecho de que él era muy predecible al contrarío hacía las cosas mas inesperadas y con tanta elegancia que si no lo hubiera hecho así, probablemente no estuviese diciendo todo esto en este momento. Tenía miedo de que si dejaba todo esto… ya no llegara a ser igual de feliz como lo era en este momento.
domingo, 6 de septiembre de 2009
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