Después de varios sueños de desesperación sin consuelo-pesadillas- desperté en media oscuridad, mire a mi alrededor, y mi madre seguía sentada en una silla junto a mí.
-¿Pesadillas?-pregunto con tono consolador, acercándose con dos livianos pasos,-Hayley, he estado pensando, y creo que es mejor si vuelves a Los Ángeles y arreglas las cosas-ignore las tontas palabras que me decía-era simplemente una muy estúpida idea esa de volver a Los Ángeles- y que baje de mi cama, con un solo objetivo, ir al dormitorio de Joseph-¿A dónde vas?-pregunto apareciéndose alado mío junto a la puerta, yo simplemente le mire sin responderle y seguí caminando.-¡Hayley!-susurraba en la obscuridad-¡Volve!-a pesar de sus gritos maternos tratando de protegerme sonaban bastante enojados, decidí ignorarlos, y me funcionaba bastante bien-No vas a ir donde Joseph… ¿Me escuchaste?... ¡Es de noche! ¡Volve a tu pieza!-me ordenaba atravesándose en mi camino, yo solo le respondía con una sonrisa desafiante zafándome de sus brazos que bloqueaban mi camino como podían.
Cuando llegue al cuarto de Joe, abrí la puerta en silencio… y le vi echado de boca abajo sobre su cama y la pequeña luz de la luna que entraba por un ladito de la ventana, me ayudo a descubrir que no llevaba remera en ese entonces. Sonreí y me di vuelta encontrándome con mi madre y su cara preocupada, sonreí desafiante una vez más, y cerré la puerta en su nariz.
Esperando que ella no entrara al cuarto me deslice sobre la cama a un lado de Joe, y me aferre de una de las almohadas sueltas que había por doquier. Volcó su rostro y sin abrir los ojos sabía que estaba ahí… sonrió con esas sonrisas que siempre me hacían sentir feliz, y murmuro-Pensé que estabas enojada…-sin borrar la sonrisa de su rostro sostuvo mi mano helada.
-Estoy enojada…-le repuse sin sonarlo en verdad-Pero eso no quita el hecho de que te amo… ¿O sí?-bromeé
-Espero que no-susurro ahora aún mas cerca mío, paso su brazo por mi cintura por debajo de mi musculosa, acercándome aún mas a él, acariciaba con mucha delicadeza dibujando cosas sin sentido con la yema de sus dedos, sonriente me beso de la misma forma. Un pequeño y débil beso entre sueños, el cual no me pude resistir a acelerarlo, hasta quedar sobre él, en una posición en la que nuestros cuerpos no tardaron en adaptarse hasta quedar perfectos uno con el otro, ahora él me abrazaba con ambos brazos besándome de tal modo que me hacia querer cada vez mas y mas. Me encantaba como sus cálidos dedos se paseaban por toda mi espalda sin temor y con confianza ¿Podía ser más perfecto? Y lo mejor de todo… No había rastros de mi madre.
Y ahí estaba, en el lugar perfecto, justo entre las sabanas y los brazos de Joe, respirando, sintiéndome bien.
La mañana se ilumino por la ventana, pude despertar y ver lo mas hermoso en ese momento, Joseph frente mío durmiendo me di cuenta que ya no lo hacía cuando empezó a acariciar mi mejilla con cuidado y despacio.
-Don’t stare…-me susurro mientras yo pensaba en si volver a Los Ángeles era realmente era tan coherente como yo lo veía en mi cabeza, tome aire y le susurre lo que había pensado durante toda la noche.
-voy a volver a LA-mantuve mis ojos abiertos para ver su expresión cuando esas palabras fueron dichas.
-No, no vas a ir-me dijo sosteniendo muy fuerte mi mano, con los ojos ahora muy bien abiertos.
-Sí, sí voy-le agarre la mano igual de fuerte-no te estoy preguntando… está todo listo-tal vez mentí en esa parte, pero él no me podía decir que hacer y que no.
-No podes ir sola-me miro con miedo en los ojos.
-No podes venir conmigo-le dije con la voz quebrada.
-No estoy preguntando-uso mis palabras.
-No Joseph, no vas a venir-dije seria
-No puedo dejarte ir sin mí
-No puedo dejarte ensuciar de esa manera y menos por mí-le repuse
-¿Ensuciar?-negó con la cabeza-eso no va a pasar.
-Sos una súper estrella, mi amor, ¿en serio pensas que no va a ser un escándalo? Lo siento, no
-¿Ese es el problema?-parecía estar enojado
-No quiero meterte en problemas, Joe…-tratando de hacerle entender.
-Bueno, entonces, ¡está bien! YO no te voy a meter en más problemas a vos nunca mas-se paro y se fue hacía el baño, pero antes de que pudiese cerrar la puerta yo le dije con la voz quebrada intentando que se detuviera-¿Estas terminando conmigo?-mis lagrimas casi se estaban por derramar, pero él no respondió y cerró la puerta detrás suyo, me quede envuelta entre las sabanas de su cama, pensando una manera de arreglar lo que ya estaba hecho.
Salí prácticamente corriendo de la habitación, con lágrimas en los ojos y rabia por lo fácil que todo se fue directo al caño.
El calor me ponía de más mal humor, saque una de las bandas elásticas de entre las pulseras que siempre llevaba puestas en la muñeca izquierda, y me até el cabello tratando de escapar del calor.
-Yo sabía que ese chico no te convenía… demasiado inmaduro-apareció mi madre diciendo-Además, si alguien tiene algo en contra con lo que decidiste hacer… no debería ser él, después de todo, él estaba contigo en esto, ¿No?-Todo lo que decía podía que sea cierto, pero por alguna razón me llenaba de rabia escuchar que alguien hablara así de Joe.
-¡No!-repuse con un chillido-No, vos no sabes nada, ¡¡ni siquiera estas aquí!! Por favor ¿Te podes ir?-le suplique y ella negó con la cabeza.
-¿Está todo bien, Hayley?-pregunto la voz de Kevin detrás de mí un poco preocupado.
-Bien, todo bien-le dije tratando de evitar contacto visual.
-¿Estuviste llorando?-era fácil de deducir por mis ojos rojos e hinchados…
-No…si…Un poquito…-balbuceé.
-Oh, Hayley… ¿Qué pasó?-se acerco a mí y comprendió-¿Qué hizo Joe?
-…Nada…-negué con la cabeza-el solo…-me contuve las lágrimas-Nada…
-¿Terminaron?-pregunto casi como si eso no fuera posible, tal y como yo pensaba.
-…-no respondí y no le mire, solo deje caer una pequeña lagrimita que fue bien recibida por un buen abrazo de Kevin.
-¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cuándo?-me ametrallaban esas preguntas.
-No sé, No sé y ahora… hace menos de…-no resistí mas, y le abracé con fuerza-…No puede terminar todo así como así… Kevin, ayúdame…
-Aver, entremos…-me abrió la puerta de su habitación y la dejo de ese modo, entramos y me senté sobre un sillón de cuero negro que había cerca de su cama-¿Discutieron? ¿Qué pasó?-volvió a preguntar.
-Voy a volver a LA, y Joe no…-me interrumpió.
-¿SOLA?-con sorpresa en su rostro.
-…sí-respondí con temor de que todo resultara igual.
-¿Por eso se enojo?
-no exactamente… no quiero hablar de eso…-me sentía ridícula hablando a la mitad de la mañana aún en pijamas-mi buzo negro con estampado de elefantes rosas y mi musculosa blanca-…me voy a mi cuarto.
-Yo voy a resolver todo esto, no te preocupes-me sonrió antes de que saliera por completo del cuarto.
-Gracias-susurre.
-No... Hayley, decile que no tiene que hacer nada… no vas a volver con Joseph ¿O sí?-me hablaba mi madre y yo le ignoraba.
domingo, 6 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario